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No hay derecho (IV): El envés del derecho
Manuel Castro Zotano
General retirado
Hemos visto que el Derecho Internacional (Público y el Humanitario) como ordenamiento jurídico de la Comunidad Internacional es bastante completo en lo que se refiere a la paz, a la seguridad y a los derechos humanos (aunque con algunas carencias u obsolescencias propias de los tiempos que corren). Asimismo, que el principal organismo que lo pone en práctica, la ONU, tiene unos defectos conceptuales y estructurales importantes que han conducido en bastantes casos a terribles fracasos. Sin embargo, no se puede poner en duda que ha logrado el primer objetivo fijado cuando se creó: evitar una tercera guerra mundial. Los escépticos dirán ¿qué han hecho las NNUU para conseguirlo? La contestación es obvia: proporcionar un instrumento permanente de dialogo entre las grandes potencias. El hecho que las delegaciones de las mismas tuvieran un foro estable para sus consultas han hecho posible, en muchos casos, si no el entendimiento, si el conocimiento de los mutuos intereses, especialmente, de las dos grandes potencias (EEUU y la URSS, ahora Rusia). También, en algunos casos, ha facilitado la mediación de autoridades de la ONU como sucedió con el Secretario General durante la crisis de los misiles de Cuba en 1962 (la URSS retiró sus misiles nucleares de la isla a cambio de que EEUU. prometiera no invadir Cuba y desmantelara sus propios misiles en Turquía).
Aunque los fracasos han sido bastantes y algunos muy graves con el resultado de catástrofes humanitarias o crímenes contra la humanidad, también ha tenido éxitos innegables en:
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Repeler agresiones militares para restablecer la paz, como sucedió con la Guerra de Corea (1950-1953), al poner en funcionamiento una coalición militar internacional que sentó un precedente de defensa colectiva. Pudo llevarse a cabo porque la URSS abandonó las reuniones del Consejo de Seguridad de la ONU desde enero de 1950 como protesta por el hecho de que la "China nacionalista" (Taiwán) ocupaba el asiento permanente y no la República Popular China comunista, evitándose así el veto a la resolución de NNUU.
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Gestión de situaciones de crisis, como la del Canal de Suez en 1956 en que se organizó una fuerza internacional de paz para supervisar la retirada de tropas británicas, francesas e israelíes, demostrando su capacidad de mediación. Una parte muy importante del éxito hay que otorgárselo a las dos grandes potencias por su rotunda condena y enorme presión sobre los países que iniciaron el conflicto. Fue la primera vez en que se desplegó una fuerza militar internacional en una misión de paz (UNEF).
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Procesos de descolonización: desde 1945, la ONU facilitó la independencia de más de 80 antiguas colonias, un éxito fundamental en la prevención de conflictos a gran escala.
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Misiones de paz: las operaciones de los "cascos azules" han sido clave en la transición a la democracia y el fin de guerras civiles en Namibia, El Salvador (1992-1995), Mozambique (1992-1994) y Liberia. También en Kosovo y Bosnia en lo que se refiere lal ayuda humanitaria y la estabilización, aunque fracasó estrepitosamente en la prevención y detención del genocidio de Sbrenica..
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Timor-Leste: la misión de la ONU facilitó la transición a la independencia y la consolidación democrática tras la ocupación indonesia..
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etc.
De todos modos, si se quiere que la ONU se transforme en un órgano eficaz habría que corregir sus disfunciones y adecuarla al mundo moderno, bien distinto, del que surgió de la IIGM. Este nuevo mundo se caracteriza, entre otras cosas, por el cambio en la distribución del poder global desde la bipolaridad a la multipolaridad (ademas de las dos grandes potencias mundiales, el ascenso de China como una más de ellas. Emergencia de otros actores -países como los BRICS+ u organizaciones multinacionales como la UE- que piden su sitio en la gobernanza de las instituciones internacionales). Paso de la guerra fría a una tensión geopolítica difusa y compleja donde se producen numerosos conflictos muchos de ellos híbridos y proxis. Nuevos actores no gubernamentales con gran poder de desestabilización del orden internacional (terrorismo, narcotráfico, etc,).
Las grandes potencias tienden a aumentar su zona de influencia en busca de recursos claves y se producen fricciones entre ellas que dirimen en guerras regionales con países interpuestos. Asimismo, por su cuenta y riesgo, intervienen militarmente invocando la legítima defensa ante amenazas que ellos mismos valoran, cuando en derecho, correspondería al Consejo de Seguridad determinarlo. No lo plantean en dicho foro porque sus adversarios políticos que son miembros permanentes vetarían cualquier resolución al respecto.
Por otra parte, en un mundo en que el 89.6% la población vive en países autocráticos o democracias imperfectas con restricciones en muchos casos severas de los derechos humanos, resulta muy difícil aplicar por la fuerza el Derecho Internacional Humanitario. Por ejemplo, la protección de la población de un país de su propio Gobierno (como se recoge en el Acuerdo de Responsabilidad de Proteger, aprobado por la Cumbre Mundial de Presidentes de Estado y de Gobierno en 2005 y también lo contemplaba con otra tipificación el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 2002). Pues bien, esas intervenciones no las aprobaría la ONU porque en el Consejo de Seguridad alguno de los miembros permanentes las vetaría (Rusia o China, protectores de todas las dictaduras y tiranías de países afines políticamente que es donde se producen la mayoría de esas conductas criminales contra los derechos humanos).
¿Ha habido intentos para reformar la ONU y adaptarla a los distintos cambios geopolíticos operados en el mundo desde su fundación en 1945?
Continuará…
16/04/2026
No hay derecho (V): Aliado leal no sumiso
Manuel Castro Zotano
General retirado
¿Ha tratado la ONU de reformarse para adecuarse a los cambios geopolíticos y a sus propias disfunciones? Desde 1945 en que entró en vigor la Carta de NNUU solo se han producido tres reformas: en 1965 (aumentar el numero de miembros no permanentes del Consejo de Seguridad y del ECOSOC), en 1968 (adaptar las votaciones al nuevo numero de miembros no permanentes) y en 1973 (aumentar el numero de miembros del ECOSOC).
A partir de la caida de la URSS en la década de los noventa la Organización se hizo eco de las propuestas de reforma del Consejo de Seguridad (tamaño, categoría de los miembros, poder de veto, representación regional y nuevos métodos de trabajo) que se plasmaron en varios grupos de trabajo que no condujeron a ningún fin.
En 2024, tras la invasión de Ucrania por Rusia, se han vuelto a revitalizar los grupos de trabajo en la ONU, dándoles prioridad con el Pacto del Futuro.
¿Cuál es el problema para que hayan fracasado hasta ahora las reformas? Simple y llanamente por el derecho de veto de las cinco grandes potencias (EEUU, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña). El procedimiento de cambio de la la Carta de la ONU, donde se consagra ese privilegio, pasa por tener los dos tercios de votos favorables de los Estados miembros, incluyendo todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Y en este segunda condición es donde está el quid de la cuestión. Como es comprensible los cinco países miembros permanentes (de los cuales tres son democracias y dos son dictaduras) no desean quitarse a sí mismos este privilegio y tampoco quieren aumentar el numero de países que lo tengan como miembros permanentes (arguyen que si es difícil llegar a acuerdos entre las cinco potencias actuales, más lo sería si aumentaran el numero de ellas con derecho a veto). También hay que comprender que la gran mayoría de países que forman la ONU son dictaduras, en muchos casos de izquierda que, de no existir el derecho de veto de los miembros permanentes, ganarían todas las votaciones para la gobernanza de las instituciones internacionales.
Todo lo mas que se ha conseguido es que los países de la ONU acepten la Iniciativa Liechtenstein (2024) que tras el ejercicio de veto de alguno de los cinco permanentes tiene que dar explicaciones en la Asamblea.
Como ha quedado puesto de manifiesto la ONU, como organismo que pone en práctica el Derecho Internacional (Público y el Humanitario) tiene escasa credibilidad y eficacia en asuntos de calado para prevenir o detener guerras o intervención militar en países soberanos para restituir los derechos humanos, debido al veto de las grandes potencias que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad a las iniciativas o resoluciones de sus adversarios políticos que les afecten a ellos o a sus aliados. Desde la creación de la ONU la potencia que más ha vetado resoluciones ha sido Rusia (anteriormente la URSS) primero para evitar la entrada de ciertos países en la ONU, después contra resoluciones de EEUU por asuntos de su interés o de sus aliados. A continuación, le sigue EEUU que hace lo mismo con los suyos ( en los últimos años ha vetado 51 veces condenas Israel). China, en principio, utilizó el procedimiento de abstenerse a menos que el asunto fuera de su interés. desde que constituyó con Rusia la Asociación Estratégica en 2001 acostumbra a vetar lo que veta Rusia.
En este estado de cosas ¿es correcto el reclamo del Derecho Internacional (Público o Humanitario) por parte de algunas naciones cuando sucede una crisis? No deja de ser una hipocresía porque saben perfectamente que dicho derecho lo manipulan las grandes potencias cuando están en juego sus intereses o los de sus aliados. No hay mas que ver las ultimas crisis (la invasión de Ucrania en 2022 o la actual participación de EEUU en la guerra irano-israelí en favor de su aliado, que se han hecho al margen de la ONU sin que esta pueda ni siquiera condenar los hechos.
Como no es posible cambiar el privilegio del derecho de veto de los miembros permanentes, y tampoco es posible convertir en democracias ejemplares a la mayoría de países autocráticos que componen la ONU, conformémonos con que siga existiendo este organismo como foro donde las naciones puedan dialogar (mejor poner mesas de negociación entre ellas que alambradas), mejorarlo en lo que se pueda para adaptarse a los nuevos tiempos. Por nuestra parte, me refiero a Europa, que despliegue todas sus energías en un rearme mental y militar (dentro de la OTAN, organización defensiva estructurada y desplegada convenientemente) para estar en condiciones de defender su territorio autónomamente en una guerra convencional moderna de cualquier enemigo. La disuasión nuclear ya la proporciona EEUU, incrementada en la de países como Francia o Gran Bretaña. Logrado eso será mas fácil tratar con el amigo americano para que cuando defienda sus intereses mediante acciones militares que puedan afectar a nuestra seguridad o economía, si no recurre a la ONU para legalizar su actuación, al menos que nos consulte previamente y acepte nuestras condiciones.
16/03/2026
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