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¿Estamos en guerra?


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(1) Con la geopolítica hemos topado

Manuel Castro Zotano

General retirado

Blog: despiertaespana.es

Al socaire de la guerra de Ucrania han proliferado, como los procedimientos judiciales en casa del PSOE, una nueva especie de periodista, economista, analista, creador de contenidos, “influencer” o como le quieran llamar, que llena a rebosar blogs, programas de televisión, pódcast, redes sociales, plataformas de videoconferencia etc., para que nos den mascado lo que tenemos que pensar y decir sobre lo que está pasando en el mundo y cómo arreglarlo. No son otra especie que la de los “geopolíticos”(algunos, incluso más deshinibidos entran de lleno en el apartado de “geoestrategas”). No se alarmen eso ha pasado en todas las guerras importantes (“estrategas de café” les llamaban en la Primera Guerra Mundial o “expertos de sofá” en la Segunda Guerra Mundial). En esas guerras pretéritas se ironizaba sobre ellos, ahora se les escucha con respeto y veneración. Son legión, ayer, sin ir mas lejos me puse a contabilizar cuantos geopolíticos hay en Youtube. Siento deciros que tuve que dejarlo cuando llevaba identificados uno sesentena y la cosa no tenía trazas de acabarse.

Hoy en día cualquiera puede ser geopolítico. Te voy contar un método infalible para llegar a serlo. Si cuando estabas en la Universidad asistías con regularidad al veinte por ciento de la clases, como mínimo, y aprobabas todas las asignaturas cada curso, te aconsejo que vayas a Wikipedia, entres en la voz “geopolítica” y te enteres a grandes rasgos de que va la cosa. !Cuidado¡, no se te ocurra leerte alguno de los libros de los gurús mas importantes del gremio, porque seguro que terminarás tirándolo a la papelera física o digital, a los pocos minutos. Te los voy a resumir en un plis plas: si el que escribe es un contralmirante (Mahan), afirmará algo así como “el que domina el mar domina el mundo”. Si es un diseñador de aviones de combate (Sversky) dirá: “el que logre la supremacía aérea obtendrá el poder global”. Si eres, en cambio, un profesor nacido a miles de kilómetros tierra adentro como Brzezinski, opinarás que “el control estadounidense sobre la región de Eurasia es pieza clave para el mantenimiento de la hegemonía de Estados Unidos”.  Así que no te complique la vida, apréndete unos cuantos conceptos como “tierra corazón, “panregiones”o “balcanes globales” y de vez en cuando las sueltas para demostrar erudición. Bueno, ya formado sobre el asunto, búscate un instituto de estudios estratégicos, de la guerra o así, a ser posible en inglés, donde leer las ultimas noticias de los diferentes conflictos, sin faltar Ucrania y Gaza. En esos sitios se informa puntualmente de los hechos acaecidos minuto a minuto y , en algunos casos, se hacen informes ilustrados con mapas interactivos que te darán muchas pistas para que puedas formarte una opinión (procura ser de izquierdas porque de lo contrario no te lee, ve u oye ni el Tato -famoso torero sevillano del siglo XIX-) o, si no se te ocurre nada, pregunta a la Inteligencia Artificial que te dará una respuesta lo suficientemente simple para que la puedas difundir en un auditorio amplio. Si eres espabilado estarás en condiciones de pontificar como todo un experto geopolítico. Ahora bien, si eres cortito de luces, te aconsejo que vayas directamente a la fuente, en este caso un blog lejano y en inglés, para que no te pillen copiando y lo difundes como si fuera original tuyo. Como entiendo que eres limitadito mental y lo mismo no lo encuentras, te voy a dar directamente la dirección de un blog de reconocido prestigio entre la siniestra parte del espectro político. Se trata de la plataforma “Neutrality Studies” del profesor suizo Pascal Lottaz que trabaja en la prestigiosísima Waseda University de Kioto (ocupa el puesto 196 del mundo). En sus programas de actualidad el profesor interroga a diplomáticos, abogados, economistas, ex ministros, psiquiatras, etc., generalmente eméritos y con caída hacia la izquierda, que opinan sobre temas geopolíticos de actualidad con saña especial contra todo lo que huela a la defensa de occidente (EEUU, la OTAN, Israel, de Europa menos por su irrelevancia).

Como yo, a la vejez, también me he vuelto geopolítico, voy a comentar, brevemente, lo que se dice en los mentideros (nunca mejor llamados) mediáticos. Empecemos por el papel que juega EEUU en el tablero político global. En general, se habla hasta la saciedad del ocaso de su poder económico y militar (“el Imperio americano se derrumba”). Esto del “Imperio” fue un invento de la ultraizquierda hace una treintena de años y ya entonces se hablaba de caída (en similitud con la del Imperio romano). Estos chicos de la trenka, después de la coleta y ahora con traje de Armani, desde que empezaron a disfrutar de los beneficios de la casta, siempre andan confundiendo sus deseos con la realidad.

Cierto es que desde la caída del muro de Berlín y del paraíso comunista (ese si que se desplomó entre la alegría de los alemanes orientales y el llanto desconsolado de nuestros socialistas y comunistas), EEUU se convirtió en la gran potencia mundial hegemónica con la economía mas fuerte, las Fuerzas Armadas más potentes (nuclear y convencionalmente) y un despliegue de Bases Militares repartidas por los escenarios geopolíticos de su interés, con capacidad de proyección de fuerzas ágil y rápido para intervenir en cualquier lugar del mundo sin intromisiones o generar disuasión creíble (el miedo guarda la viña). Es decir. que no hacía falta un Imperio que ocupara países, como lo fue el Británico, para imponer su voluntad allí donde fuere necesario para sus intereses.

En los últimos años, esta situación idílica de EEUU se le ha complicado por razones endógenas (disminución del crecimiento económico, desigualdad interna, polarización de su sociedad que dificulta la llegada a acuerdos y decisiones representativas, el crecimiento de la deuda que limita las posibilidades de inversión, etc.). También, exógenos (el surgimiento de otras potencias con capacidad de influencia en el mundo -China y Rusia-, el sistemático ataque de estas potencias al patronazgo del dólar, la dependencia energética de EEUU -del petroleo y en menor mediada del gas- que se agrava con guerras que perturban el normal flujo del combustible o el cuestionamiento del liderazgo -antes Presidente senil, ahora, Presidente bufón-).

Por ahora, la distribución en el poder global se hace entre tres grandes potencias (EEUU, Rusia y China). La entrada en el escenario de nuevos países emergentes que quieren su protagonismo en este nuevo orden mundial, ha configurado una alianza con Rusia y China para favorecer sus desarrollos y tener capacidad decisoria en lo que sucede en el mundo. Son los llamados BRICS formados por las dos grandes potencias citadas más Brasil, India y Sudáfrica y, desde el año pasado, con nuevos miembros como Egipto, Emiratos árabes, Etiopía e Irán (Argentina fue retirada con la llegada de Milei). Pudiera parecer que se pasa de la tripolaridad (EEUU, Rusia y China) a una bipolaridad (EEUU, de una parte y de otra, los BRICS), pero eso es muy relativo porque China y Rusia, aunque puntualmente se apoyen, tienen intereses muy diferentes: Rusia quiere recuerar o, por lo menos , controlar políticamente a los países que se independizaron con la caída de la URSS y su puesto como gran potencia mundial. En cambio China, que va a lo práctico solo quiere buscar su influencia global en el terreno económico, liderando la revolución tecnológica y el comercio mundial (en el aspecto geopolítico reunificarse con Taiwan, Hong Kong, Tibet, evitando la guerra, si hay cualquier otro medio de lograrlo). Por otra parte, los países que acompañlan a China y Rusia en los BRICS+ (inicialmente, Brasil, India y Sudáfrica y los últimos, Egipto, Emiratos árabes, Etiopía, Irán) tienen intereses muy dispares (¿tienen muchos puntos en común la India del ultraderechista Modi con el Brasil del comunista Lula o el Irán de los Ayatolas?). ¿Que pueden aportar estos países emergentes a la asociación China-Rusia? En principio, un gran mercado consumidor y un frente común en las distintas asociaciones o foros en los que se fraguan las decisiones globales (ONU, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial e, indirectamente, en otros como el G-8 o el G-20).

¿La actuación aparentemente anárquica y disparatada del Presidente Trump podrá detener la deriva decadente del país en un escenario de potencias emergentes y tripolaridad? Mi respuesta en la próxima entrega.

16/07/2025




(2) La caída del Imperio

Manuel Castro Zotano

General retirado

Blog: despiertaespana.es



En mi último artículo hablaba del negro vaticinio de cierta izquierda, especialmente la social-marxista y la comunista, sobre el declive, cuando no el colapso próximo de EEUU como superpotencia mundial, que arrastraría en su caída indefectiblemente a la OTAN, Europa e Israel. Vimos con atención los argumentos endógenos y exógenos en los que basan sus esperanzas. No son pocos, ni leves. Nos preguntábamos si la actuación aparentemente anárquica y disparatada del Presidente Trump podría acelerar la deriva decadente del país en un escenario de potencias emergentes y multipolaridad.

Por el momento, no admite dudas con los datos en la mano, que EEUU, pese a los problemas internos, sigue siendo la mayor potencia mundial que ha demostrado una extraordinaria capacidad para superar cualquier crisis por grave que fuera. Lo tiene todo para serlo, una economía robusta y resiliente basada en la diversificación, innovación tecnológica, recursos naturales (petróleo, gas natural, minerales, madera, etc.) que le permite ser el mayor productor mundial de gas natural licuado, aluminio, electricidad, energía nuclear, etc.). El déficit demográfico lo soluciona con la inmigración, factor clave del crecimiento. Dispone de un mercado laboral fuerte y flexible y de unas infraestructuras que le facilitan el comercio y la actividad económica. Su moneda, el dólar, es la reserva en el mercado financiero internacional. Su política económica es estable y su cultura de emprendimiento ha contribuido al crecimiento económico y a la prosperidad de la nación. y por poner un punto de fin de párrafo, disponen de un sistema político y legal estable.

En lo referente a su potencia militar sigue siendo la primera del mundo con gran diferencia basada sobre todo en el mayor presupuesto mundial (777 mil millones de dólares). Personal capacitado y con experiencia en guerras y crisis (1,3 millones, sin contar la reserva). posee la mayor Fuerza Aérea del mundo (más de 13.200 aeronaves, incluyendo aviones de combate, bombarderos y aviones de transporte). Tiene una poderosa Armada (11 portaaviones de propulsión nuclear, decenas de destructores, submarinos y otras embarcaciones). Armas nucleares (igualando a Rusia en la cantidad de ojivas nucleares pero mas modernizadas). Despliegue global (bases militares a lo largo y ancho del mundo, incluyendo Europa, Asia, Medio Oriente e Iberoamérica). Tecnología, destacando en áreas como la guerra cibernética, misiles balísticos intercontinentales y defensa antimisiles. Su Ejército se complementa con la Guardia Nacional, una fuerza de reserva importante que puede ser movilizada por el Presidente en situaciones de emergencia. Tiene, asimismo gran capacidad de generación de fuerzas.

Para evaluar su peso en el mundo recurro al Indice Elcano de Presencia Global (IEPG), que mide “presencia” y no solo poder, entendida como la capacidad de un Estado de proyectarse fuera de sus fronteras. El índice incluye la presencia económica (energía, bienes primarios, manufacturas, servicios e inversiones), militar (tropas y equipamiento militar) y blanda (migraciones, turismo, deportes, cultura, información, tecnología, ciencia, educación y cooperación al desarrollo. Sintetizando, podemos de decir que pese a la notoria caída de EEUU durante la Presidencia de Biden, sigue siendo el primero de la lista con un indice superior al de Rusia y China juntos. Y los países de la OTAN son tres veces superiores al de los otros dos polos juntos.

Así que tanto económicamente, militarmente y en presencia global es una superpotencia (en la definición de Buzan y Weaver) sin parangón en el mundo y su declive, que lo tendrá como todos los imperios que en el mundo han sido, no es cercano como lo ven los que confunden sus deseos con la realidad. El problema reside en si un Presidente tiene la autoridad suficiente para acelerar el proceso de decadencia (?). La respuesta es no, los Presidentes van y vienen en el tiempo y poco margen tienen para cambiar el núcleo duro de las políticas, se limitan generalmente a cambiar las formas o, como mucho, las prioridades. En el terreno que mejor conozco, el de la Defensa (ahora englobada en la Seguridad Nacional), llevo estudiando sus Estrategias (NSS) desde el año 2002, en que su primera salió a la luz como consecuencia de los ataques a las Torres Gemelas, hasta la última de 2022. Desde entonces, se han producido seis ediciones en función de las nuevas amenazas que han ido surgiendo (las dos primeras de 2002 y 2006, en tiempo del republicano Bush, las del 2010 y 2015, con el demócrata Obama, la del 2017 con el republicano Trump y la de 2022 del demócrata Biden) y estoy en condiciones de afirmar que los cambios han sido mínimos y la razón es sencilla, los dos partidos principales están de acuerdo en lo fundamental: la defensa de los intereses permanentes y del papel que EEUU tiene jugar en el mundo. Quizás en linea con lo que decía Lord Palmerston (1794/1865) de Inglaterra hace casi doscientos años: “los ingleses no tenemos aliados eternos y no tenemos enemigos perpetuos. Nuestros intereses son eternos y perpetuos y nuestro deber es vigilarlos”. Muchos politólogos, especialmente de izquierda, hablan sin rubor que esa confluencia de intereses entre partidos se consigue por la influencia del lobby económico (en el que es parte fundamental el complejo militar industrial) que es quien domina todo. Los afines a EEUU , en cambio, solo ven ventajas de su amistad: garantizan nuestra libertad y democracia y nuestra seguridad, de forma que cuando se ponen las cosas difíciles para Europa no dudan en salvarnos como sucedió dos veces en el siglo pasado (I y II GM) y no sabemos cuántas durante la guerra fría.

Los agoreros de la caída del Imperio y del consiguiente arrastre a los infiernos de la OTAN, Europa e Israel, nos quieren convencer que vendrá precedida de otra guerra mundial. Titulares tales como “la III GM está mas cerca de los que pensamos”, “se viene la III GM, una guerra por etapas” o como dijo el mismo Putin cuando EEUU bombardeo las instalaciones nucleares (?) de Irán: “nos estamos dirigiendo irremisiblemente a la III GM”. Responder a esta cuestión se sale claramente de la extensión de unos artículos, pero dada la trascendencia del asunto voy a hacer algunas reflexiones al respecto a fin de proporcionar a mis lectores elementos de juicio en los que basar las suyas propias.

(Continuará la serie...)

28/07/2025


(3) ¿Estamos en guerra y no nos hemos enterado?

Manuel Castro Zotano

General retirado

Blog: despiertaespana.es

Visto desde el punto de vista de la seguridad global, la concepción de un mundo multipolar (en este caso tripolar) basado en normas (convenciones entre naciones que se rigen por el Derecho Internacional) es, potencialmente, mas inestable que el unipolar porque los intereses de cada polo, sea un país o un conjunto de ellos, pueden interferir con los de los otros polos produciéndose fricciones que den origen a conflictos que terminen en guerras.

¿Qué clase de guerras?, hay que olvidarse de enfrentamientos directos entre las grandes potencias que constituyen los líderes de los polos del poder global (EEUU, China y Rusia), ni en el campo nuclear ni en el convencional. En el nuclear, porque cualquiera de los polos tienen la suficiente potencia atómica como para la aniquilación mutua (se ha mostrado como el mejor elemento de disuasión entre grandes potencias porque después de la IIGM no se ha utilizado nunca). Tampoco se daría una guerra convencional entre polos que enfrente,a ejércitos de millones de hombres con miles de carros de combate (sin descartar el poder aéreo y naval) porque las miríadas de bajas que se producirían no serían asumibles por ningún pueblo civilizado con un cierto nivel de vida (quizás China o Corea del Norte, dictaduras comunistas con un control totalitario sobre su población, si podrían). Prueba bastante del escaso compromiso de los habitantes del primer mundo con la defensa de sus países la encontramos en los análisis de organismos tan prestigiosos como la Asociación Internacional Gallup que, en sus sucesivas encuestas sobre Seguridad Nacional, a la pregunta: ¿Lucharías por tu país en caso de que se declarara en guerra?, registró que, a nivel mundial, el sí está por el 52% y en España, sobre el 29% (en algo teníamos que ser campeones mundiales). Pero no queda ahí la cuestión. Desde que se inició el ataque ruso a Ucrania en 2022, el 43% de hombres en edad militar huyó del país para no participar en la defensa. De los que permanecieron, en 2022 un 73% estaba a favor de intervenir en la defensa, este número bajó al 63% en 2023 y al 35% en 2024. Hoy en día, el 70% de los alistados ha desertado de las filas del Ejercito ucraniano. Imagínense que pasaría en la Europa del furgón de cabeza (donde debería estar España), caso de una guerra. No les quepa la menor duda que o se inventa un sistema de combate de bajas cero (de eso habrá que hablar) o nos entregamos sin resistencia prefiriendo la esclavitud. ¿de qué sirve la libertad preguntarán algunos cretinizados por el poder político?, simplemente, para ser seres humanos.

Entonces, ¿cuáles serían las nuevas guerras? Descartadas las “totales”, como hemos dicho, las grandes potencias dirimen ahora, y muy probablemente en un futuro próximo, sus diferencias no en confrontaciones directas sino, indirectamente, en forma de guerras de “limitadas” denominadas “subsidiarias”(por delegación o proxi) entre terceros países que reciben apoyos de dos grandes potencias en conflicto e, incluso, como en el caso de Ucrania, una de ellas se convierte en un bando. También se están dando guerras “asimétricas” en las que un país se enfrenta a otro o a un actor no estatal, de abrumadora inferioridad en los campos militar, político, económico e informativo. Un nuevo concepto de guerra se está abriendo paso, el de “guerra híbrida” que podríamos definir como una mezcla de diferentes tipos de guerra (convencional, irregular, cognitiva, ciberguerra, etc.) en las que pueden participar actores no estatales y junto a operaciones militares tradicionales, se utilizan técnicas de la insurgencia, terrorismo o se amenaza utilizando medios militares furtivamente y por tiempo limitado (incursiones en el espacio aéreo de un país de drones, cazas, etc). Asimismo, se hace uso de acciones políticas, económicas o diplomáticas con un extensivo uso de la propaganda, de los medios de comunicación tradicionales y modernos y de sistemas tecnológicos avanzados . El hecho de que ciertos países poseen sistemas de misiles balísticos e hipersónicos, sofisticados drones empleados en enjambre o de aeronaves autónomas o teledirigidas les capacita para atacar a otros países enemigos (o actores no estatales desplegados allí) sin tener frontera física con ellos utilizando la “guerra aérea” (en algunos aspectos también aeroespacial). La nueva tecnología aplicada a los niveles operacional y táctico con “el campo de batalla transparente” y la precisión y potencia desmesurada del fuego impiden los agrupamientos de Unidades para realizar grandes operaciones de ataque. De todos modos, los tipos de guerra que aquí expongo son los que considero más probables, no agotan el catálogo y, en rigor, pertenecen a clasificaciones distintas lo que hace posible que cualquier guerra en curso pueda pertenecer a varios grupos a la vez. Así, la guerra de Ucrania, es “subsidiaria”(entre la OTAN/UE y Rusia), pero también “asimétrica” e “híbrida”. La guerra de Israel en Gaza, actualmente, es una guerra “asimétrica” e “híbrida”.

Pero la gran pregunta es: ¿corremos el riesgo de acabar inmersos en alguna de estas guerras en un futuro más o menos cercano? y, en caso afirmativo, ¿en qué escenarios?. Hay que tener en cuenta que nosotros pertenecemos a la OTAN, una Alianza de países encabezada por EEUU en la que se integran Canadá y una treintena de Estados europeos (no están todos, hay una decena que no pertenecen a la Alianza). Desde un punto de vista legal esta organización es defensiva y opera cuando alguno o varios de sus Estados componentes son atacados. Cuando se dé ese caso, Por el Artículo V del Tratado, el resto de los países intervendrán para apoyar al atacado y restablecer la seguridad en la zona. Por el Artículo VI, se considera que el territorio a defender incluye países de Europa y América del Norte, Turquía, las islas bajo jurisdicción de esos países en el área Noratlántica al Norte del Trópico de Cáncer (esto último constituye una vulnerabilidad para España porque, stricto sensu, no garantiza la seguridad de Ceuta, Melilla y los Peñones).

Como pertenecientes a la OTAN nos cubre el paraguas nuclear de EEUU, Gran Bretaña y Francia) que es garantía de disuasión en ese tipo de guerra. En cambio, en una guerra convencional (o cualquiera de las otras que me referí anteriormente), actuamos como un todo en la defensa colectiva del territorio OTAN. Las amenazas en geopolítica tienen que ver, especialmente, con los “perturbadores continentales” (potencia que altera el equilibrio de poder y desafía el orden establecido en un continente, generando inestabilidad y cambios geopolíticos significativos) y las “zonas de influencia o de choque” (comprenden: “fronteras calientes”, “corredores estratégicos”, “puntos de estrangulamiento”...etc.). En el caso particular del territorio OTAN en Europa, que es el que nos interesa como españoles el perturbador continental no es otro que Putin que ya ha demostrado su interés irredentista de recuperar o como mínimo controlar el territorio de la antigua URSS (por ahora, Anexión de Crimea en 2014, Guerra de Ucrania, desde el 2022). En cuanto a la zona de conflicto entre Rusia y la OTAN comprendería la franja entre la frontera de la Federación Rusa con la del territorio OTAN y las zonas Árticas y de Oriente Medio, en ambos extremos de la anterior). No vamos a hablar del territorio OTAN en América y sus posibles “perturbadores”, en este caso “globales” porque EEUU sin ningún apoyo de la Alianza es suficiente para disuadir de cualquier ataque a su territorio. Hay que tener en cuenta que el territorio de la UE, incluye cuatro países que no son de la OTAN y que están en condiciones de seguridad precaria aunque les queda la clausula de defensa mutua).

Así que vamos a enfocar nuestro estudio en la zona europea de la OTAN (más el Ártico y Oriente Medio) en el conocimiento de qué son las fuerzas enfrentadas (potencia militar, económica y tecnológica...), que es lo que hacen (estrategias y como las están llevando a cabo) y qué es lo pueden hacer (posibles amenazas en orden de probabilidad).

(Continuará la serie...)

06/08/2025




(4) ¡¡¡ A las armas!!!

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog despiertespana.es



La potencia militar (además de la económica, industrial, tecnológica…) de la OTAN es la suma de los dos pilares que la integran: el americano o trasatlántico (EEUU y Canadá) y el Europeo, que comprende los países de la UE (excepto Austria, Chipre, Malta e Irlanda); algunos europeos que no están incluidos en la UE (como UK, Noruega, Islandia, Turquía y Albania). Existen otros países, que siendo europeos no pertenecen a ninguna de las dos organizaciones como Serbia, Bosnia y Herzegovina, Suiza y Bielorrusia.

La OTAN tiene una mayor potencia militar combinada que los países del grupo BRICS+, a pesar de que algunos de sus miembros, como China y Rusia, son potencias militares de primer orden. La razón principal es que la OTAN es una alianza militar, mientras que los BRICS+ son una asociación económica sin una estructura de defensa colectiva. Esta potencia militar combinada se basa en un mayor gasto en defensa que financia tecnología avanzada, una vasta red de bases en el extranjero y una poderosa sinergia entre sus fuerzas aéreas y navales. En coordinación y cohesión al poseer un mando unificado, lo que le confiere una gran capacidad de coordinación en caso de conflicto y una preparación para el combate muy superior. En tecnología, al beneficiarse de la superioridad tecnológica de Estados Unidos en muchos aspectos, con mayor capacidad de sigilo, sistemas de misiles avanzados y un vasto poderío aéreo. Solo los países BRICS+ son superiores en efectivos.

El problema de la defensa de Europa por la OTAN, si se sustrae EEUU de la misma (por dedicarse al escenario de Asia-Pacífico), se agrava considerablemente porque en los último sesenta años los países han estado “chupando defensa” de los EEUU y, ahora, cuando la situación de Seguridad se complica, los déficits en capacidades militares son relevantes en relación con Rusia. Mucho tiempo de pacifismo propiciado por la URSS en un principio y, después, por sus corifeos de izquierda, ha destruido el tejido moral de defensa y la industria de armamento. Ahora, con la guerra de Ucrania, todo son prisas para rearmarse. Pero, ¿quién rearma las conciencias? Y, en cuanto al rearme material, ¿quién lo dirige y ejecuta?, sin ninguna duda la OTAN que tiene capacidad para hacerlo, actuando la UE como soporte logístico de la Alianza. No hay tiempo para veleidades como el Ejercito Europeo (aunque puede estar en mente mientras que se rearma el pilar europeo de la Alianza). Por último ¿se hace el planeamiento de fuerzas de forma científica basado en las experiencias de la nueva guerra o simplemente se trata de fijar topes de financiación para la compra de juguetes caros a la potencia hegemónica?

Las inversiones en Defensa serán cuantiosas e, indiscutiblemente, restaran recursos al estado de bienestar con el correspondiente repudio por parte de una ciudadanía educada e el hedonismo que harán temblar los gobiernos. Se pondrá en cuestión la pertenencia a la ONU por los grupos interesados en que no tengamos defensa. Nunca ha sido necesaria la OTAN como en estos momentos. una OTAN en que Europa tenga su propio peso específico. Desde esta perspectiva, veamos qué está haciendo EEUU.

Pero veamos qué piensa EEUU de todo esto. El ultimo documento que nos lo revela es la Estrategia de Seguridad Nacional emitida durante la presidencia de Biden en 2022. A grandes rasgos, se centra en cuatro pilares principales: proteger a la patria, promover la prosperidad estadounidense, preservar la paz a través de la fuerza y avanzar en la influencia estadounidense (prácticamente, lo mismo que las anteriores ediciones de la Estrategia). Viene a decir que sin fortaleza interna no puede haber fortaleza externa. Constata que hay que trabajar en este aspecto y atribuye, por tanto, un cierto retroceso en la influencia global de EEUU. El eslogan “América is back” (América ha vuelto) define sus intenciones. Por otra parte, sus retos exteriores se basan en la búsqueda y consolidación de la influencia global en competencia con China que está ocupando los huecos que está dejando la perdida de influencia de EEUU. Considera que para la dedicar los máximo esfuerzos a la competencia con China en el espacio Asia-Pacífico es necesario y urgente que los aliados, especialmente europeos, muestren una mayor implicación con su propia protección que se traduzca en un incremento del gasto en defensa. Denuncia, asimismo, que de los tratados de libre comercio suscritos por Estados Unidos se han aprovechado otros en perjuicio de los intereses norteamericanos (no les huele todo esto a un tufillo propio de Trump). De todos modos, no descarta una coexistencia pacífica con la potencia asiática e, incluso, la cooperación con ella en beneficio del progreso de toda la Humanidad. A Rusia no la considera un competidor por el dominio del orden internacional sino un rival menor que contener en sus aspiraciones expansionistas. En cuanto al empleo de la fuerza en la consecución de los objetivos deja entrever que invasiones como la de Irak o Afganistán son cosa del pasado y está pensando más en guerras híbridas en las que combatan otros o intervenciones “quirúrgicas” de EEUU (como recientemente en Irán).

En cuanto a la lucha contra las amenazas globales que afectan a todos los países como el cambio climático, la seguridad energética, las pandemias, la seguridad alimentaria, la proliferación de armas de destrucción masiva y el terrorismo transnacional, considera esencial acometerlos de forma común y cooperativa.

¿Ha conseguido Biden los objetivos fijados en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2022? Es difícil contestarlo, pues en un solo mandato hay poco tiempo para llevar a cabo acciones de gobierno con las que se perciba una mejoría interior del país y un reforzamiento de su papel en nuevo orden mundial. De todos modos, actuó durante su mandato de forma muy lenta y poco eficaz, solo en el periodo de transición hasta la toma de posesión de Trump fue más dinámico por el empleo generalizado de ordenes ejecutivas. Sus logros en materia de política interior (Ley de Infraestructuras, ley antimonopolios, retornos de la industria manufacturera, etc.) no son a corto plazo. En materia exterior el principal escollo fue la guerra de Ucrania que se limitó a gestionarla, no a ganarla o pararla. Por si todo eso fuera poco, sus sustituto, Trump, un histrión hiperactivo, entró como un ciclón firmando numerosas ordenes ejecutivas con las que anulaba bastantes de las decisiones tomadas por Biden o resolviendo rápidamente problemas atascados con la Administración Demócrata. En resumen, podríamos decir que el mandato de Biden pasó desapercibido, cosa que no se puede permitir ninguna superpotencia que se precie y con sus formas débiles y seniles no mejoró la fortaleza interna y externa de EEUU.

¿Ha modificado Trump, desde su llegada, algunas de las lineas principales de la Estrategia firmada por Biden?. Por ahora no, sigue los mismos objetivos estratégicos (hacer mas fuerte la nación (“Make America Great Again”), nueva relación con los aliados basada en que cese el abuso de los convenios comerciales suscritos con ellos y, en materia de seguridad, que se rearmen para garantizar la seguridad de Europa a fin de que EEUU pueda ejercer el esfuerzo principal en la competencia con China por la región Asia-Pacífico). Lo que si ha cambiado es el modo de lograrlos. Se ha posicionado como un líder agresivo cuyas armas fundamentales son las sanciones (aranceles, básicamente). En poco tiempo ha agitado el saco de ratones. En el interior, buscando resolver el problema migratorio que le llevó al enfrentamiento político con Canadá y Méjico por el blindaje de las fronteras a la emigración (declarando emergencia nacional para poder mandar tropas a la frontera sur). Deportaciones masiva de ilegales, limpieza de la calles de insociales. Acciones contra las ideologías woke, atacando a sus difusores, etc. Acuerdos con terceros países u organizaciones internacionales, bajo presión, para mejorar la balanza de pagos con el exterior (caso emblemático es el Acuerdo con la UE, recientemente firmado, en que sale ganando -rearme, con compras masivas de armamento a empresas estadounidenses, aranceles del 15%, inversiones en EEUU de 600.000 millones de dólares, compra de gas licuado, etc). En el exterior, consiguió, prontamente, un alto el fuego en Gaza por el conflicto de los rehenes, que no duró mucho. Creo problemas con su deseo de hacerse, mediante compra, de Groenlandia o el control del Canal de Panamá. Intentó parar a guerra de Ucrania en cuestión de días y ya lleva meses toreado por Putin... Eso sí, se ha ganado la antipatía o el rechazo, incluso de sus aliados, pero eso no le importa, trabaja para su propio ego (posible premio nobel de la paz) y contentar a su bullicioso electorado.

(Continuará...)

13/08/2025




(5) Desde Rusia con temor

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog despiertespana.es

Hemos llegado a la conclusión que hoy más que nunca hay que ligar el futuro de la defensa de Europa a la OTAN y en ese entorno deben colaborar todos los países de la UE para proceder a su rearme. Está claro que los intereses de EEUU en la Región Asia-Pacífico le lleva a dirigir hacia allí gran parte de sus recursos militares, diplomáticos, económicos, tecnológicos, etc. Para que eso sea posible, necesita que el pilar europeo de la OTAN tenga las capacidades militares necesarias para disuadir a Putín de su expansión territorial en Europa o responder militarmente contra Rusia si atacara a alguno o algunos de los países integrantes de la Alianza.

En entregas anteriores hemos analizado, brevemente, no solo la potencia, sino el poderío del país al que hemos confiado la defensa europea y la nuestra (Pactos de Madrid de 1953 donde se establecían bases militares de EEUU en España, Convenio de Cooperación para la Defensa de 1988, etc.), como perteneciente a la UE (Acuerdo Administrativo entre la Agencia Europea de Defensa y el Departamento de Defensa de EEUU de 2023) y como perteneciente a la OTAN. Tenemos una idea suficiente de su potencia militar y capacidad de “presencia” global. Pero, ¿sabemos realmente cómo actuaría si se produjera un ataque de Rusia a algún o algunos países europeos de la OTAN? Como es sabido en la Alianza las decisiones se toman por consenso de todos los países miembros. ¿Podemos estar seguros que EEUU, en esa situación, haría intervenir a la OTAN en su conjunto para defender los países atacados, jugándose una escalada nuclear del conflicto? Para contestar estas y otras preguntas tendremos que seguir analizando el problema. Empecemos por el polo Rusia y lo voy a hacer contestando las tres preguntas ¿qué es? (sus fortalezas), ¿qué hace? (sus políticas de Seguridad Nacional y como las pone en práctica) y ¿qué puede hacer? (las amenazas que puede materializar).

Rusia, como perturbador global del enemigo, lidera otro polo de poder mundial Lo forman, en primer lugar, los países que surgieron de la descomposición de la URSS: quince repúblicas. De ellas, cinco, forman hoy la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (una especie de Pacto de Varsovia reducido). Otras cinco, mantienen acuerdos económicos y políticos con Rusia. Tres: Estonia , Letonia y Lituania (rusas desde el siglo XVIII), ahora forman parte de la UE y de la OTAN. Otras dos, son enemigas de Rusia con la que han mantenido o mantienen en este momento guerras: Georgia (fue rusa desde 1801) y Ucrania (una parte significativa de su territorio perteneció a Rusia desde el siglo XVIII). De todas las Repúblicas afines, es Bielorrusia con la que mantiene un acuerdo más sólido en materia de defensa mutua. En este tratado se establece un espacio de defensa común, se toman medidas conjuntas en caso de amenazas a la seguridad de cualquiera de ellos o de ambos. Tienen previsto aumentar las clausulas del acuerdo con el posible uso de armas nucleares en caso de amenaza externa, particularmente de la OTAN. Para una guerra en Europa, el Ártico Oriente Medio es muy probable que cuente con el apoyo incondicional de Bielorrusia y de las cinco repúblicas que forman hoy la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva. Es muy improbable improbable, en cambio, que se involucren en una guerra los países BRICS+, aunque cuente con apoyos puntuales de los mismos.

Otros países, especialmente con gobiernos ciertamente radicales (de izquierda y derecha), se retraen de demostrar públicamente su apoyo a Rusia, por temor a que las sanciones internacionales puedan salpicarles. Tampoco ayuda la orden de detención contra Putin de la Corte Penal Internacional por la invasión de Ucrania que le impide realizar muchas visitas diplomáticas para concitar apoyos.

Aplicando el Índice Elcano de Presencia Global (IEPG) a Rusia hemos de decir que su “presencia” en el orden internacional va aumentando de forma lenta pero segura, de modo que en 2014 estaba posicionada en sexto lugar tras Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, China y Francia. Hoy en día ha superado ligeramente a Francia (el resultado puede estar distorsionado por sus despliegues militares en la guerra de Ucrania). Pero todavía a distancia sideral de EEUU. .

En cuanto a sus intenciones, voy a recurrir, en primer lugar, a la denominada “Doctrina Primakov” formulada en 1996 por el que fue Ministro de Asuntos Exteriores y después Presidente de Rusia, cuyo pensamiento político sigue constituyendo un referente. Las líneas maestras de dicha doctrina podríamos resumirlas en las siguientes:

  • Oposición a la ampliación de la OTAN hacia la frontera rusa.

  • Recuperar para Rusia el estatus de gran potencia.

  • Primacía en el espacio postsoviético, esfera de influencia en Asia Central, Medio Oriente y Europa del Este.

  • Control, cuando no anexión, de las ex-repúblicas soviéticas adyacentes a su territorio.

En segundo lugar, recurriré a la documentación de Seguridad Nacional en vigor, que se deriva de la doctrina anterior adaptada a la situación actual: la “Previsión Estratégica de la Federación Rusa hasta 2035” (no ha sido publicada pero los propios rusos han divulgado importantes aspectos del documento), la “Estrategia de Seguridad Nacional de 2021” y el Concepto de la política exterior” de 2023. En dichos documentos Rusia se manifiesta abiertamente en confrontación con Occidente (especialmente con EEUU. La UE, que en ediciones anteriores la estimaba como un socio potencial, ha pasado a desaparecer en los nuevos textos -quizás por su propia irrelevancia-). Habla sin tapujos de la “desoccidentalización” de los asuntos mundiales. Ve en la OTAN una amenaza que se incrementa con el tiempo y comparte que “la importancia de la fuerza militar, como instrumento para lograr objetivos geopolíticos por parte de los sujetos de las relaciones internacionales, está aumentando”. Internamente, le preocupa una descomposición del país (similar a la que sufrió en los primeros años de la década de los noventa) y culpa a Occidente, al que ve en decadencia, de su influencia en el pueblo ruso con su estilo de vida egoísta y permisivo difundido a través de los gobiernos occidentales, corporaciones y ONGs. Opone una política que refuerce los valores ancestrales rusos y sus costumbres, así como la difusión del papel jugado por Rusia en la historia del mundo.

(Continuará la serie...)

18/08/2025






(6) Rusia resurge de sus cenizas

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog despiertespana.es

Desde la caída y descomposición de la URSS en 1991 hasta la llegada al poder de Vladimir Putin en el año 2000, Rusia se estaba convirtiendo en un estado fallido con la economía y finanzas en manos de unos cuantos oligarcas y unas fuerzas armadas desmotivadas, corruptas y obsoletas (solo conservaban al parecer en estado operativo parte de su parque nuclear). Putin inició un proceso para rescatar para el Estado las industrias estratégicas, mejoró la economía y el nivel de vida del ciudadano medio y potenció y modernizó las FAS, de modo que veinticinco años después Rusia ha vuelto a convertirse en una gran potencia con “presencia” global. Aunque como hemos venido diciendo está todavía a distancia sideral de los EEUU. En cuanto a calidad democrática hay que decir que aplicando los indices de medida existentes al respecto (p.e. The Economist Intelligence Unit), se considera Rusia como un “régimen autoritario”.

En un principio (primera década de Putin en el poder) todos los esfuerzos fueron dedicados a la conversión de Rusia en una gran potencia económica y militar, manteniendo una política de aceptación y colaboración con la unipolaridad estadounidense. Con el transcurso del tiempo ha ido cambiando a otra de confrontación, justificada, según declaraciones de altos mandatarios rusos, en el expansionismo de la OTAN hacia el Este, a la que ve como una amenaza por incluir países que eran históricamente pertenecientes en todo o parte a Rusia; las intervenciones militares occidentales unilaterales en países cercanos a su frontera (Irak o Afganistán) o de influencia rusa, sin el respaldo de la ONU; la percepción de una doble moral y falta de respeto por parte de Occidente (distintas reglas de juego para unos y otros); la demonización de Rusia como enemigo a batir, lo que lleva al desarrollo de un nacionalismo ruso como antídoto contra sus oponentes y, para no agotar los argumentos, el proteccionismo de sus intereses económicos y geoestratégicos cuando entran en conflicto con los de Occidente.

Ahora que Rusia se ve a sí misma como una gran potencia con “presencia” global esta poniendo en practica una política exterior y de seguridad basada en sus intereses sin importarle demasiado la opinión occidental, especialmente, desde que en 2014 se anexionó la península de Crimea con la Base Naval de Sebastopol sin una oposición seria de la Comunidad Internacional.

Hoy por hoy, la mayoría de los debates o informaciones entre especialistas sobre la Guerra de Ucrania giran alrededor de dos hipótesis: una, el “irredentismo” (anexión o control de los países que históricamente pertenecieron a la Gran Rusia ) y, otra, la provocación Occidental (la imputación de la culpa de la guerra a EEUU, la OTAN y la UE). Desde mi punto de vista, las dos hipótesis no son excluyentes, como se pretenden por los partidarios de una u otra, sino complementarias. Es meridianamente claro que partiendo de la “doctrina Primakov” citada en artículo anterior, Rusia pretende, ya desde los noventa del siglo pasado, recuperar o controlar los territorios que formaban parte de la Rusia histórica. El propio Primakov, antiguo dirigente del PCUS, pertenecía al partido político “Patria-Toda Rusia” (muy significativo el nombre) donde el objetivo político principal era ese. Putín pertenece al nuevo partido de “Rusia Unida”, heredero del anterior y como su nombre indica con igual objetivo político prioritario. Antes de la anexión de Crimea, con una Rusia en periodo de reconstrucción, ya había tratado de poner orden en el gallinero de las repúblicas adyacentes a Rusia (guerras de Azerbaiyan-Armenia, 1992-94, de Moldava-Transnitria, 1990-92, intervención en Chechenia en dos ocasiones, 1994-96 y 1999-2004...). Ya convertida en gran potencia, en el 2014, con su intervención encubierta en Ucrania, consigue anexionarse la Península de Crimea y crear dos enclaves (repúblicas) independientes de Lugansk y Donetsk. En el 2022, invade Ucrania, cuya guerra se esta desarrollando. Las declaraciones de altos representantes de Rusia a lo largo de este tiempo sobre el tema de la recuperación de la Rusia histórica son incontables, pero ahora, con la nación envalentonada, han dado un paso más de modo que el mes pasado el expresidente ruso Dimitri Medvedev aseguró en redes sociales que "Kazajistán es un Estado artificial" y que "Ucrania no es el final del juego". Mas concreto fue hace unos días el Ministro de Exteriores ruso Lavrov al referirse no solo a la recuperación de los territorios de la Rusia histórica sino a la totalidad de la URSS, incluyendo las Repúblicas Bálticas que están dentro de la OTAN. También afirmó taxativamente en una entrevista en televisión el 19 de Agosto que “ el objetivo del Kremlin en Ucrania es controlar políticamente la totalidad del país más que conquistar trozos selectos del territorio como el Oblast de Donetsk”. Asimismo, vino a decir que Rusia busca ejercer influencia sobre la gobernanza interna de los otros países de la antigua URSS, incluyendo los que ahora pertenecen a la OTAN, negando su soberanía y condiciones en que se independizaron. A la simple inspección de la figura, No puede estar más claro su irredentismo.

En cuanto a la segunda hipótesis, la provocación occidental, hay que recordar que el responsable de una acción, como la invasión de Ucrania, es el que la perpetra , Rusia, aunque hay determinados indicios, algunos los voy a exponer, que implican a EEUU en la percepción rusa de inseguridad. Todo empezó unos pocos años antes de la caída de la URSS, en que hubo un principio de acuerdo entre EEUU y la URSS por el que se garantizaba que la OTAN no se ampliaría más al este de la Alemania unificada (existen documentos desclasificados de 9 de febrero de 1990 que así lo atestiguan). Unos años después de la caída de la URSS, a mediados de los noventa, el Presidente Clinton reorientó la política de EEUU proponiendo ampliar la OTAN hasta alcanzar las fronteras de Rusia para debilitarla (incluyendo países que, o bien, habían formado parte de la URSS o del área de influencia de la misma). Después, del 2000 al 2010, Rusia expresó su queja formal en sucesivos ultimátums a las anunciadas admisiones de nuevos miembros de países pertenecientes a la esfera de influencia Rusa sin que EEUU las tuviera en consideración. No solo eso, sino que incluso apoyara a estos países militar y diplomáticamente. Muchas voces se han alzado en EEUU contra la política de ampliación de la OTAN hacia el este. En tiempos de Clinton, hubo fuerte oposición en el Congreso de EEUU e, incluso, eminentes políticos con MacNamara a la cabeza emitieron una carta abierta en la que expresaron su preocupación por la expansión de la OTAN como cara e innecesaria dada la falta de una amenaza externa de Rusia en ese momento. Por su parte, Mearsheimer, profesor de ciencia política de la Universidad de Chicago y conocido experto, se ha venido manifestando en contra de las ampliaciones de la OTAN hacia el Este desde que se iniciaron, alertando de que se estaban poniendo en peligro intereses estratégicos esenciales de Rusia. Lo justificaba por las constantes provocaciones de Occidente, representadas por el proceso de expansión de la OTAN y la Unión Europea hacia el Este, y por el apoyo de Estados Unidos y el Viejo Continente a los movimientos pro democráticos de las “color revolutions”, que terminaron en importantes disturbios de los que se derivó la huida y posterior destitución del Presidente de Ucrania Yanukovich, prorruso, en Febrero de 2014. En ese momento, Rusia comenzó sus movimientos para apoderarse de la Península de Crimea con la base de Sebastopol que la tenía en arriendo desde la caída de la URSS (de gran importancia estratégica para Rusia por ser la única salida al Mediterráneo de la Armada Rusa y el peligro de que pudiera ser convertida en una base naval de Occidente). Por otra parte, en 2021 cuando la OTAN inicia el tramite para adhesión de Ucrania (se activa el Plan de Acción para la Membresía como parte integrante del proceso y el derecho de Ucrania a determinar su propio futuro y política exterior, por supuesto sin injerencias externas) se está poniendo los intereses estratégicos de Rusia en grave riesgo (utiliza un símil chocante al invitarnos a pensar cuál sería la reacción de EEUU si China decidiera establecer bases militares en México o Canadá).

Desde mi punto de vista, la invasión rusa de Ucrania no reúne las condiciones “ius ad bello” del derecho internacional porque vulnera varias de ellas: causa justa (no repele una agresión militar), ser el último recurso (no se agotaron las vías pacíficas), proporcionalidad (no la hay entre la posible provocación (en este caso no existencial) y la respuesta (una guerra devastadora).

Hasta ahora, hemos contestado a las preguntas de ¿qué es? y¿qué hace? Rusia, sin entrar en grandes profundidades geopolíticas. Ahora viene o más peliagudo, pues hay que elucubrar, ¿qué puede hacer? Esto lo enfrentaremos en el próximo artículo.

(Continuará la serie...)

27/08/2025


(7) Ucrania, un adoquín en el zapato ruso

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog despiertaespana.es

Con lo analizado e Rusia hasta ahora hemos comprobamos con datos que se había convertido en una gran potencia con una importante “presencia” global. Conocimos la evolución de su acción exterior desde la llegada de Putin al poder basándonos en los documentos de política y de estrategia de Seguridad Nacional, por sus declaraciones y las de sus adláteres (recientemente, el ex presidente Medveded y el Ministro de Exteriores Lavrov) y , fundamentalmente, por sus acciones. A partir de todos esos conocimientos, vamos a tratar de contestar la difícil pregunta de ¿qué puede seguir haciendo Rusia y qué puede hacer en un futuro próximo que perturbe a Occidente.?

Las primeras conclusiones sobre los grandes objetivos que pretende lograr las podríamos reducir a:

  • Recuperar y consolidar el estatus de gran potencia con presencia global.

  • Restablecer la integridad territorial de la URSS anexionándose las doce repúblicas que no pertenecen a la OTAN, mediante el recurso de la fuerza armada si fuera necesario y desestabilizar políticamente a las otras tres (Estonia, Letonia y Lituania pertenecen a la OTAN y a la UE en la actualidad) para conseguir, en principio, su control político y , posteriormente, su anexión. Sin descartar guerras híbridas para esta última finalidad.

  • Revertir la ampliación de la OTAN a países de la antigua URSS o de su zona de influencia.

  • Recuperar las zonas de influencia de la URSS (Asia Central, Medio Oriente y Europa del Este) y adquirir otras nuevas (África, Iberoamérica...).



Centrémonos en Ucrania. Cuando Trump, la OTAN y la UE quieren acabar con esta guerra, Rusia habla de que para lograr una acuerdo de paz hay que eliminar las “raices profundas” que desencadenaron la guerra. ¿En qué se traducirían esa eliminación, pues ni más ni menos, que en:

  • La reversión de la expansión de la OTAN hacía el Este y a lo largo de la frontera con Rusia que implicaría, como mínimo, la salida de la organización de las tres Repúblicas Bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) y, probablemente, Finlandia, Noruega y Polonia (sería frontera con Rusia si Bielorrusia fuera anexionada por Putin) y la no entrada en la OTAN de Ucrania, ni de cualquier otra república adyacente.

  • No solo la anexión de los de los territorios ocupados actualmente por Rusia en Ucrania (incluyendo la totalidad del Dombás) , sino el control político (cuando no anexión) de todo del país.

  • En concordancia del punto anterior, Rusia no aceptaría que entre las garantías para la seguridad de Ucrania de un ataque ruso, tras la paz, se desplegaran sobre el terreno fuerzas militares, ni civiles de la ONU, pertenecientes a países OTAN, ue pudieran impedir la rusificación.

Como puede verse, esta postura está a años luz de la de Occidente (alto el fuego, tratado de paz, garantías de seguridad con despliegue de fuerzas de paz sobre el terreno y no admisión de Ucrania en la OTAN). ¿Por qué adopta Rusia esa actitud maximalista? Porque se lo está jugando el todo por el todo en la guerra de Ucrania. En principio, hay que constatar el hecho de que, pese a la enorme disimetría demográfica, económica, industrial y militar, favorable a Rusia, está tardando mucho en doblegar a Ucrania (ya llevan tres años y pico de guerra). Esto ha hecho tambalear el orden geopolítico de toda la región poniendo en duda la hegemonía de Rusia en su área de influencia más próxima. Las repúblicas ex-soviéticas, empiezan a dudar del poder militar ruso y el gallinero se agita. Por una parte, las situadas en el Caucaso (de interés estratégico para Rusia por su riqueza: petróleo, gas natural, carbón, grano, etc. y por las rutas comerciales de enlace entre oriente y occidente) empiezan a acercarse a China con la que están firmando numerosos acuerdos (el Memorando de Entendimiento para el desarrollo del “Corredor Medio” entre Georgia y China ruta de transporte clave entre China con Europa a través del Mar Caspio; acuerdos bilaterales entre China y Azerbaiyan sobre la Franja y la Ruta -Belt and Road Initiative- que facilita el transito entre China y Europa, etc.). Por otra parte, las repúblicas que mantenían contenciosos o guerras entre ellas, comienzan también a agitarse (Armenia y Azerbaiyan por Nagorno Karabaj; Tayikistán y Kirguistán en su frontera común; Osetia del Sur y Abjasia, separadas de Georgia por la acción del Ejercito Ruso o Transnistria en Moldavia, entre otras). Esta presencia de China con gran capacidad para invertir en la zona no está al alcance de Rusia, desangrada económicamente por la guerra de Ucrania y las sanciones.

Por esas razones, fundamentalmente, Rusia tiene que ganar la guerra de Ucrania y sabe perfectamente que llegar a un status quo como el actual (haber logrado la continuidad territorial entre Rusia y la Península de Crimea) es insuficiente (quizás por la fuerza de la propaganda podría logralo en el interior, pero no en la repúblicas adyacentes). Entonces, ¿por qué no acaba la guerra echándole encima todo el poder militar ruso? Porque no puede, a corto y medio plazo. Para entender esto hay, previamente, que conocer las características de esta guerra en el momento actual. Siguiendo la misma día a día en los diferentes frentes nos damos cuenta que hoy son tres en los que se dirime el conflicto (el Dombas: Gerson, Zaporiya, Pokrovsk, Bajmut hasta la frontera norte con Rusia. Zona norte de Jarkov, entre Lyptsi y Vovchasnk en la frontera con Rusia. Zona norte del oblast de Suny en territorio ruso). En estos tres frentes los dos ejércitos están desplegados en fuertes posiciones defensivas. Los combates a diario se mantienen para corregir frentes o desalojar de ellos a la infantería ucraniana por fuerzas de infantería ligera rusa, lo cual lleva mucho tiempo. Se ha llegado a un estado similar al de la guerra de trincheras de la I GM en que ambas formaciones tratan de desgastarse mediante el empleo masivo del fuego. La realidad es que el empleo con profusión de tecnología avanzada por ambos contendientes está cambiando mucho el carácter de las operaciones. Sin entrar en mucho detalle por la dimensión de este artículo, diré que con el empleo de Sistemas de Gestión del Combate (una modernización del los sistemas de Mando y Control tradicionales con el empleo de la inteligencia artificial y comunicaciones multimodulares) el campo de batalla se digitaliza y se hace “transparente”, de modo que todo lo que se mueve puede ser, inmediatamente, batido por el fuego (que ha incrementado exponencialmente su eficacia por esas mismas tecnologías). Así han fracasado muchas operaciones de ambos bandos porque cualquier movimiento y acumulación de tropas para generar un ataque es rápidamente descubierto y batido (o reforzado con posiciones de cierre de las direcciones de ataque) siendo prácticamente imposible lograr la sorpresa (así fracasó la tan cacareada ofensiva de Ucrania en 2023 o los avances rusos en Avdivka).

Por otra parte, aunque Ucrania esté al borde del colapso por su dificultad para generar fuerzas y reponer sus arsenales, con la espada de Damocles de la amenaza de Trump de retirar la importantísima ayuda militar que le proporciona. Rusia también tiene, a su vez, graves problemas (aunque sigue fabricando carros de combate cada vez con mas prestaciones lo hace en menor medida de los que pierde diariamente en combate. Tiene, asimismo, dificultad para reponer bajas, sobre todo de personal cualificado. El problema de las bajas en las FAS rusas es gravísimo, en los tres años y medio de guerra han tenido del orden de 100.000 muertos de un total de 400.000 bajas (otras fuentes engordan bastante la cifra). Esto confirma la respuesta de por qué no entra Rusia en un ataque masivo. Está obligada a ir recuperando poco a poco el terreno (según los expertos con las condiciones actuales necesitaría cuatro años y un millón de bajas apoderarse del resto del Donmbás del que le queda un 25 %) y seguir con su guerra híbrida de machacar con el fuego objetivos políticos y estratégicos en la zona del interior del país que, en eso, si tiene gran superioridad y otras actividades de propaganda para debilitar la resistencia Ucraniana y fomentar la división política en la esperanza del colapso total de Ucrania (ejemplo, la acción terrorista que ha constado la vida al ex Jefe del Parlamento y figura del Maidan antirruso).

Ya sabemos lo que puede hacer en el escenario ucraniano ¿y en el resto de “zonas calientes” con la OTAN?

(Continuará la serie...)

02/09/2025




(8) Aquellos chalados en sus locos cacharros

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog despiertaespana.es



Antes de formular las distintas hipótesis sobre la amenaza rusa para la OTAN a corto y medio plazo voy a analizar un suceso que puede parecer intrascendente pero que dice mucho de las intenciones de Putin: el desfile celebrado en Moscú por el 80º aniversario de la victoria en la IIGM. Los países comunistas tienen como tradición desde la existencia de la URSS de mandar mensajes a Occidente a través del armamento que muestra en estos eventos con su campaña de propaganda correspondiente. Es de todos conocido que la mera existencia de un importante arsenal militar ya produce en los posibles enemigos un efecto de disuasión que se acrecienta si, además, muestra una voluntad de utilizarla (credibilidad, gravedad de las consecuencias, capacidad de ejecución, coherencia y relato claro).

¿Cuáles fueron los materiales estrella que mostró?

  • Misiles cuasi-balísticos e hipersónicos (prácticamente indetectables por su velocidad de unos 10 mach y su trayectoria irregular) de alcance corto, medio e intercontinentales, muchos de ellos con ojivas convencionales o nucleares, lanzados desde plataformas diversas como camiones, aviones (bombarderos o interceptores), buques y submarinos. No se presentó ninguna novedad respecto a los disponibles en el 2020 ( AVANGARD, ORESHNIK, KINZAL, ISKANDER…).

  • Sistemas de tecnología avanzada (denominados RAS en Ingles que significa “robóticos” -para tareas simples o manejados a distancia por humanos- y “autónomos”, que deciden por sí mismos, como robots de combate, aviones no tripulados como el SU-57 utilizado como plataforma de lanzamiento de distintos tipos del misil hipersónico Kinzal (antiportaviones y antibarco), carros de combate (URAN-9 y URAN-6) tripulados a distancia desde vehículos protegidos situados fuera de la zona de máximo peligro (hasta unos tres kilómetros), drones todo tiempo como el KORSAR, con gran autonomía y techo, para misiones de reconocimiento, ataque y reabastecimiento logístico, etc.

  • Del armamento convencional destacaron los cazas MIG de ultima generación (con capacidad para lanzar misiles hipersónicos Kinzal), carros de combate como el BMPT Terminator que neutralizan las armas contracarro y portan misiles antiaéreos Ataka, etc.

¿Quiénes estaban invitados y asistieron al desfile?

Lideres mundiales de China, repúblicas ex-soviéticas independientes (Bielorrusia, Kazajistán y Azerbaiyán), BRICS (Brasil y Egipto), otros países comunistas o dictaduras de izquierda (Venezuela) e , incluso, el Sr. Fico, primer ministro de Eslovaquia, que pertenece a la OTAN y a la UE, pero mantiene una política favorable a los intereses de Rusia en Ucrania (entre otras razones, por su dependencia del crudo ruso que solamente puede procesar en su refinería). No asistió el líder de Corea del Norte que estuvo representado por su embajador en Rusia. Fue invitado, asimismo, el Embajador de EEUU y un grupo de veteranos estadounidenses de la IIGM.

¿Qué “señales” mando Rusia a Occidente, a su díscolas repúblicas ex-soviéticas y a terceros países que dudan en acercarse a su órbita?:

  • Que es una gran potencia militar que dispone de la más moderna tecnología armamentística y capacidad para fabricar todo tipo de armamento en las cantidades que requiera y en breve tiempo.

  • Que es capaz de de batir objetivos nucleares o convencionales en tierra mar y el aeroespacio, en cualquier lugar del globo.

  • Que dispone de cobertura antimisiles balísticos e hipersónicos.

  • Que puede mantener fuerzas convencionales de gran entidad en conflictos de larga duración.

  • Que tiene aliados importantes (algunos con capacidad nuclear) en todos los continentes como China, Corea del Norte, repúblicas ex soviéticas y países de los ahora pertenecientes a los que se denomina “mayoría mundial” (además de los BRICS y los de la OCS- Organización de Cooperación de Shanghai-, todos aquellos del resto del mundo que no se alinean con Occidente).

  • Que está dispuesto a ejercer como potencia global con el apoyo de la fuerza armada, cuando sea necesario.

Con las conclusiones que obtuvimos de las respuestas a las preguntas ¿Qué es? y ¿Qué hace Rusia? en anteriores artículos y las que anteceden, estamos en condiciones de decir que Rusia es una amenaza creíble para la OTAN/UE, por la existencia de determinadas zonas de fricción de interés existencial para ella.  Consecuentemente, vamos a formular las hipótesis más probables sobre como se puede materializar esta amenaza en un futuro próximo o a medio plazo. Comenzaré por las referidas a la guerra de Ucrania y en el próximo artículo expondré las hipótesis en otros escenarios globales. Ambas, son conclusiones mías basadas en los elementos de juicio que dispongo de fuentes abiertas, pero que intento utilizar con el máximo rigor. Hay cuatro hipótesis posibles que sitúo en orden de probabilidad descendente:

  1. Rusia y Ucrania acuerden la paz con la intermediación de EEUU.

  2. Rusia y Ucrania no lleguen a un acuerdo y se prolongue en el tiempo el conflicto.

  3. Rusia derrote a Ucrania.

  4. Ucrania derrote a Rusia y se repliegue militarmente del país.

Voy a estudiar cada una de las tres primeras, pero no la cuarta, porque el grado de probabilidad de que ocurra es cercano al cero.



HIPÓTESIS I:

Las condiciones rusas para su firma de un tratado de paz tendría que contemplar la eliminación de lo que ellos denominan las “raíces profundas” del problema y algunas otras de carácter instrumental:

    • No aceptarían ningún alto el fuego antes de que se alcance el acuerdo final en su totalidad (para que Ucrania no se rearme o realice movimientos operacionales que la favorezcan).

    • Rusia cumpliría su primer objetivo de dar continuidad al territorio ruso con la Península de Crimea, anexionándose todo el territorio del Dombás.

    • Cese del Gobierno de Ucrania que ha conducido la guerra hasta ese momento y establecimiento de otro que pueda controlar políticamente Rusia.

    • Consecuencia del punto anterior, Rusia no permitiría ninguna garantía de seguridad post acuerdo que implique el despliegue sobre el terreno fuerzas militares de paz de la OTAN ni de la ONU que pertenecieran a la Alianza.

    • La eliminación de las “raíces profundas” del problema tiene que ver con la ampliación de la OTAN hacia el E y a lo largo de la frontera con Rusia, en los últimos treinta y cinco años, denunciada por esta en repetidas ocasiones. La solución pasaría por un acuerdo más amplio entre EEUU y Rusia ( si no tienen ya un preacuerdo desde sus conversaciones en Alaska) en las que se repartan las zonas de influencia a nivel mundial. Dada la complicación del mismo, podría retrasar mucho el tratado de paz sobre la Guerra de Ucrania, por lo que se dejaría el tema de la reversión de la OTAN para conversaciones posteriores entre EEUU y Rusia.

HIPÓTESIS II:

No se consigue el acuerdo entre las tres partes y EEUU renuncia a proseguir con sus gestiones diplomáticas para conseguir la paz y suspende su ayuda militar a Ucrania que solo dependería de la ayuda de la UE (la OTAN no es nadie sin EEUU). La guerra proseguirá en circunstancias mas penosas para Ucrania. En este punto, hay dos posibilidades:

  • Con el enorme costo que le supone a la UE esta ayuda es muy probable que comiencen los desacuerdos en los países que la componen que ven como se resiente en gran medida su estado de bienestar, sin posibilidad de rearmarse ellos mismos y los pueblos empezarán a pensar que no es una guerra existencial para Europa y exigirán el termino de la ayuda). Esto unido a la previsible incapacidad de Ucrania para reponer las bajas en un corto plazo llevaría indefectiblemente a la victoria militar rusa (pese a que aumenten las sanciones internacionales, mitigadas en gran manera por la ayuda de China y otros aliados como la Organización de la Cooperación de Shanghai o los BRICS). 

  • Que Occidente se involucre mandando fuerzas propias sobre el terreno o lo que se denomina una “Coalición de Dispuestos” (34 países, por ahora). Esto escalaría la guerra con Rusia hasta extremos de que pudiera utilizar armamento nuclear táctico. Esta hipótesis tiene una probabilidad muy baja de llevarse a efecto, pero es la más peligrosa.

HIPÓTESIS III: Que Rusia gane la guerra. En este caso, lo mas probable es que ocupara todo el territorio ucraniano, cesara la Gobierno en el poder y organizara la transición a otro afín y dirigiera la reconstrucción del país (cobrando, naturalmente). La situación final sería que Rusia se anexionaría todo el país, o, como mínimo, la parte del Dombás, ampliada en lo que le fuera preciso y retiraría, parcialmente, el ejercito ruso de ocupación. En este caso, la Federación Rusa proseguiría sus acciones contra países no OTAN europeos, como Moldavia, cerrando el corredor de Suwalki para aislar a las tres repúblicas bálticas de la OTAN y presionarlas con acciones híbridas. El prestigio logrado con la victoria le llevaría a tener mas presencia en otras zonas de confrontación con la OTAN como el Ártico y Oriente Medio.

(Continuará la serie...)

11/09/2025


(9) Rusia, sin prisa pero sin pausa

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog despiertaespana.es



Estamos asistiendo en estas últimas semanas a acciones híbridas que perturban la seguridad de los países que forman el pilar europeo de la OTAN (incursiones de drones, no armados, violaciones ocasionales del espacio aéreo `por cazas, etc.) y sus campañas de desinformación correspondiente. Se atribuyen, con cierta seguridad a Rusia, que trata de amedrentar a las hedonistas sociedades occidentales y dividir a la OTAN (pilar europeo del atlántico y de los países europeos entre sí) para llegar a la mesa de negociación de la paz en Ucrania en una posición dominante. Como este conflicto ya lo hemos analizado, procederemos a hacerlo con el resto de la franja fronteriza entre OTAN y Rusia y las zonas calientes adyacentes del Ártico y Oriente Medio.

A Vamos a identificar y después priorizar por orden de probabilidad, los posibles escenarios que en esta franja pueden convertirse en zonas de confrontación. Para ello utilizaré varios criterios, en este orden: relación política que mantuvo con la URSS (perteneciente o Estado satélite), frontera directa o indirecta con Rusia (a través de países controlados por esta) y, por último, estar o no integrado en la OTAN o UE. El resultado es el siguiente:

  1. Ucrania (frontera directa con Rusia. Estaba integrada en la URSS). En el artículo anterior formulaba las posibles hipótesis de como podría evolucionar el conflicto.

  2. Moldavia (frontera indirecta con Rusia a través de Ucrania, estaba integrada en la URSS y es candidata a la UE.). Ya tiene Rusia ocupada con su Ejército la zona de Transnitria en la frontera con Ucrania. Una vez controlada Ucrania y teniendo en cuenta que Moldavia no cuenta ni con el paraguas de la OTAN, ni de la UE, podría Rusia sin esfuerzo ocupar todo el país.

  3. Estonia, Letonia y Lituania (frontera directa con Rusia, aisladas del territorio OTAN por el corredor de Suwalki. Estaban integradas en la URSS y las tres pertenecen a la OTAN y a la UE.). Desde un punto de vista político, Rusia considera esta región como parte de su territorio y tiene el objetivo de recuperarla. Ya en 2015 el partido de Putin había estado estudiando una forma, con visos de legalidad, que le permitiera anexionarse las tres repúblicas bálticas y, hace unos días, el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia Sergei Rybakov manifestó a Newsweek que:“Rusia no pondrá fin a la guerra de Ucrania hasta que la OTAN se retire del Báltico”. Hay que tener en cuenta, que el ataque ruso a Estonia, Letonia y Lituania obligaría a la OTAN a defenderlas aplicando el Artículo V .  ¿Estaría EEUU, que es quien manda en la Alianza, dispuesto a aplicarlo en unos territorios de escaso interés estratégico para sus intereses y que podría escalar el conflicto a una guerra nuclear?  Con Trump, lo veo improbable. ¿Las defendería la UE con su debilidad militar, por la clausula de apoyo mutuo? Mas difícil todavía. Esperemos que Rusia, antes que una acción militar convencional contra las repúblicas bálticas, procediera con el uso de acciones híbridas para amedrentar y debilitar la capacidad de resistencia de estos pueblos y dividirlos políticamente. Una de las acciones pudiera ser disturbar su economía basada fundamentalmente en el transporte y la logística y en su dependencia total del exterior en combustibles y gas natural licuado (desde 2015 los obtiene a través de Finlandia y lo transporta desde el puerto finés de Inkoo hasta el lituano de Klaipedia). A Rusia le sería bien fácil bloquear este tráfico desde Kaliningrado, donde reside su flota báltica. Eso se complementaría con presiones políticas externas e internas, amenazas a las tres repúblicas y a Occidente (intrusiones de drones y cazas, desde Kalinigrado y Bielorrusia – por cierto ya han llegado hasta Dinamarca), etc., etc., para conseguir que la OTAN revertiera la condición de miembros a las tres repúblicas bálticas y, entonces, anexionarlas por la fuerza de las armas. Si esto no ocurriera, seguirían con sus acciones híbridas hasta ver como se desenvuelve la OTAN y la UE, esperando el momento en que considerara que podría tener control político sobre las mismas o anexionarlas militarmente.

  4. Caso de que, tras la guerra de Ucrania, Rusia consiguiera el control político de ese país y ocupara Moldavia cambiaría geopolíticamente la franja fronteriza Rusia-OTAN, en una frontera común: Polonia, Eslovaquia, Hungría y Rumanía (lo que pondría la mira Rusia para ejercer su influencia.

  5. Sin que suceda lo expuesto en el punto 4, hoy en día, Polonia (perteneciente a la OTAN y la UE es frontera directa con Rusia por Kaliningrado e indirecta por Ucrania y Bielorrusia. Su estatus político era el de Estado satélite de la Unión Soviética). Tras su nefasta experiencia sometida a la URSS y después de la caída de la misma, Polonia decidió reoccidentalizarse integrándose en la UE en 2004, lo que le ha servido para progresar económicamente (alcanzó el 5º puesto por PIB de la UE). En materia de seguridad, siendo frontera con Rusia y desconfiando de la misma, procedió a construir unas potentes FAS (ahora ocupa el puesto 29 de 163 en el Indice de Paz Global) e ingresando en la OTAN en 1999. Ha ofrecido su territorio a esta Organización para iniciativas de defensa como el Escudo Antimisiles que conlleva el despliegue en territorio polaco de bases de misiles interceptores (desde septiembre, instaló en la base de Redzikowo el sistema AEGIS Ashore de EEUU). Rusia, desde la caída de la URSS ha manifestado su fuerte oposición a todos estos movimientos de Polonia y de la OTAN, considerando que la ponen en riesgo estratégico extremo (por su cuenta y desde 2018 está instalando en Kaliningrado misiles balísticos ISKANDER que puede portar ojivas nucleares). Todo esto convierte a Polonia en una posible zona de choque. La actuación más probable de Rusia sería la de llevar a cabo acciones híbridas para desestabilizar a Polonia y ejercer sobre ella cierto control político. Una acción militar rusa es descartable porque le llevaría a un enfrentamiento directo con la OTAN (muy superior militarmente) de incalculables consecuencias.

  6. Finlandia (frontera directa con Rusia y perteneciente a la OTAN y UE, con accesos directos desde el Mar Báltico y próxsima al Ártico). Como sostiene Rusia, es su voluntad que la OTAN se repliegue del Báltico. En este caso , sus acciones se dirigirían sobre todo en el aspecto político a la reversión de su adhesión a la OTAN.

  7. Noruega (frontera directa con Rusia y perteneciente a la OTAN, con acceso directos desde el Ártico). Como en el caso de Finlandia, sus acciones se dirigirían sobre todo en el aspecto político a la reversión de su adhesión a la OTAN.

  8. Eslovaquia y Hungría (ambas tienen frontera indirecta con Rusia a través de Ucrania y pertenecen a la OTAN y UE. Eran estados satélites de la URSS). Sus acciones se dirigirían sobre todo en el aspecto político a la reversión de su adhesión a la OTAN y el control del gobierno.

  9. Turquía (frontera indirecta con Rusia a través de las repúblicas exsoviéticas de Georgia, Armenia y Azerbaiyan. Perteneciente a la OTAN). En esta zona ha perdido Rusia mucha de su influencia, aunque sigue conservando una base militar de aviación y sistemas antiaéreos en Armenia y presencia militar en Georgia (en las zonas de Abjasia y Osetia del Sur). Con la defección de Georgia, Azerbaiyan y Armenia han surgido nuevos padrinos que van ampliando su influencia: EEUU, Francia y Turquía (integrantes de la OTAN) y China muy interesada en la vía de transporte que desde Asia se dirige hacia el Caucaso-Mar Negro-Occidente. La riqueza de gas de la zona y el control de la vía citada puede traer conflictos con Rusia, una vez finalizada la guerra de Ucrania, cuando quiera poner orden en su patio trasero.

(Continuará la serie...)

24/09/202


(10) Oriente Medio, ese polvorín

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog: despiertaespana.es

En este estudio geopolítico de divulgación que estamos realizando hemos formulado hipótesis de confrontación militar de Rusia con la OTAN/UE en la franja fronteriza entre la OTAN y la Federación Rusa, centrándonos con mas detalle en el futuro de la guerra de Ucrania. Ahora, proseguiré llevándolo a cabo sobre otros escenarios, Oriente Medio y el Ártico.

Oriente Medio, que delimitaré geográficamente como se hace generalmente en Europa (la Península Arábiga, Levante y el Creciente Fértil:  desde Egipto a Irán, las Repúblicas Caucásicas y otros territorios asociados: Turquía y Chipre). Es una zona geopolíticamente muy activa desde los albores de la humanidad, entre otras razones, por su situación, en la confluencia de tres continentes y, por tanto, de comunicación entre ellos. La antigua “ruta de la seda” que enlazaba Oriente y Occidente se ha convertido en un proyecto chino (“la Iniciativa de la Franja y la Ruta”) que va más allá de la comunicación física. Ahora, con varios corredores terrestres y rutas marítimas, pretende con sus inversiones interesar a países en crecimiento de Asia, África, Europa e , incluso, Iberoamérica. Por ahora, más de 150 países y de 30 organizaciones internacionales han firmado acuerdos de cooperación con China en ese marco geográfico. La iniciativa busca fortalecer la posición de China como una potencia económica y política a nivel mundial, creando una red de alianzas y una dependencia comercial que favorezca sus intereses”. Como el corredor terrestre principal atraviesa, entre otros países, las repúblicas ex soviéticas del centro de Asia y del Caucaso, desplaza aún mas la influencia de Rusia en la zona de Oriente Medio, con la que no tiene ya frontera directa. Sólo conserva presencia en Siria por las Bases militares de Latakia y Tartús, próximas a la costa, que parecen no correr peligro desde la caída de el Assad su gran aliado en la zona. Por mar, la ruta para conectar Occidente con Oriente se inicia en el Mar de China que conecta con el Océano Índico, a través del Estrecho de Malaca, sigue por el Mar Arábigo donde se bifurca al norte, hacia el Golfo Pérsico , cruzando el Estrecho de Ormuz y otra, al Sur, que por el Golfo de Adén y Estrecho de Bab el Mandeb, continúa por el Mar Rojo y Canal de Suez hasta el Mediterráneo. Por el Golfo Pérsico circula el 20% de la producción total mundial del petróleo y gas natural licuado. El Mar Rojo, por su parte, es de gran interés estratégico por ser vital para el transporte marítimo mundial. Esta ruta la controla militarmente EEUU que, pese a haber perdido aparentemente presencia entre los países árabes (por sus intervenciones militares basadas en la guerra preventiva y el derecho a intervenir, los fracasos en cambiar los regímenes de Afganistán -2001-, Irak -2003- y Libia – 2011- y su apoyo a Israel), dispone de numerosas Bases militares permanentes y otras muchas de activación intermitente, en la Región, así como dos estructuras de Mando marítimo y terrestre. Esta ruta se caracteriza por la existencia de varios puntos de estrangulamiento (como el canal de Suez o los estrechos del Mar Rojo y el Golfo Pérsico) que propician la posibilidad de su corte.

Desde un punto de vista político, Oriente Medio está sometido a unas fuerzas desestabilizantes, entre las que podríamos destacar:

  • El expansionismo del islam radical de la mano del Estado teocrático de Irán.La existencia de actores no estatales armados que promueven guerras híbridas, la mayoría apoyados por Irán.

  • Nuclearización de Irán.

  • Minorías étnicas (en algunos casos también religiosas) discriminadas cuando no perseguidas (p.e. los Kurdos en las fronteras entre Turquía, Siria, Irak e Irán).

  • Animadversión entre musulmanes suníes y chiíes (en algún caso el odio entre ellas es superior al que profesan a los infieles).

  • Desplazamientos masivos de población, consecuencia de las guerras.

  • La existencia y supervivencia del Estado de Israel.

Como consecuencia, la región está inmersa en multitud de guerras (en curso o latentes): Israel-Irán, Israel-Líbano, Israel-Hamás, Turquía contra los Kurdos, guerra civil del Yemen, guerra civil de Siria, etc.¿Que hacen las grandes potencias globales? Rusia, que sufrió una pérdida de prestigio y presencia en la región tras la caída de la URSS (perdió la frontera con Oriente Medio por la independencia de repúblicas exsoviéticas en el Caucaso y en Asia Central) no se ha recuperado totalmente. Recientemente, sus dos apoyos mas importantes en la zona han sido la Siria de Al Assad e Irán. En Siria, estableció dos bases militares en Latakia y Tartus y sostenía un acuerdo a largo plazo sobre hidrocarburos. Cuando se produjo la guerra civil apoyó incluso militarmente al régimen de al Assad, pero sin éxito, ofreciéndole hospitalidad en Moscú al tirano caído. De todos modos, sigue ocupando las dos bases militares vitales para el apoyo a su flota en el Mediterráneo. Con Irán tiene un amplio acuerdo en materia de venta de armamento y compra de productos locales. No tiene mucha más presencia en la zona porque necesitaría invertir mucho y no está en condiciones de hacerlo por las sanciones internacionales y el costoso mantenimiento del la guerra de Ucrania.

Por su parte, EEUU, que ocupó el vacío dejado por la URSS, ha ido perdiendo influencia en la zona con sus repliegues de Irak y Afganistán (no así, militarmente, pues conserva todas sus bases, estratégicamente distribuidas). Para la mentalidad del árabe estos repliegues son interpretados como debilidad que es lo que más le motiva para la defección. Ahora, el presidente Trump con su plan de paz para Gaza, que tiene todas las trazas de poder tener éxito, volvería a aumentar el prestigio de EEUU en la zona y traer la tranquilidad a los países árabes que temen a Irán. Asimismo, ya ha hecho movimientos interesantes en Siria habiéndose reunido con el nuevo presidente del Gobierno (curiosamente también ha habido reuniones del Jefe de Operaciones de Israel con su homólogo del gobierno sirio). Si el tratado entre Israel y Hamás tuviera éxito, volvería a activarse los Tratados de Abraham, que saca a los israelíes del aislamiento, momentáneamente suspendidos por la situación en Gaza. Así las cosas, es altamente improbable que Rusia choque con la OTAN en la región. Lo más probable es que quiera recuperar la frontera con Oriente Medio, ejerciendo control político sobre las repúblicas exsoviéticas ahora independientes (incluso anexionándose alguna) y ocupar los vacíos que deje EEUU entre los países de la zona.

    1. 06/09/2025


(11) El Polo se calienta

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog despiertaespana.es



El casquete Ártico comprende desde el polo Norte (90º N) hasta el paralelo de 66º 33´5 N, en la confluencia de tres continentes (Europa, Asia y América). Entre los países de la zona, están los que tienen costas en él, como EEUU, Canadá, Dinamarca -Groenlandia- Noruega y Rusia, una Isla, Islandia y dos naciones, Suecia y Finlandia, próximas a la costa ártica europea. Desde la caída de la URSS el Ártico había pasado de ser una zona de “confrontación” entre las grandes potencias a otra de “cooperación” en la que trabajan numerosas organizaciones, intergubernamentales de países del Ártico y otras internacionales de NNUU, para el cuidado del mar, de las poblaciones indígenas y de las especies animales (en algunas de ellas cooperan Rusia y EEUU). El problema entre países de la zona empezó a manifestarse cuando con el cambio climático se fue produciendo el deshielo y el Océano, intransitable mas que para barcos rompehielos y submarinos nucleares, se fue trasformando en un mar de “aguas azules” que hacía realidad el antiguo sueño del paso del NO que favoreciera las comunicación marítima entre continentes. Por otra parte, el subsuelo de la plataforma continental ahora accesible contiene riquezas de todo tipo: hidrocarburos (petróleo y gas), cifrándose sus reservas en ⅓ de las mundiales, minerales (oro, níquel, tierras raras -tan importantes para la tecnología moderna-), pesca, etc.

Desde un punto de vista geopolítico, el Ártico está sometido a unas fuerzas desestabilizantes, entre las que podríamos destacar:

  • Problemas fronterizos y de expansión territorial: Entre los propios países OTAN existen contenciosos como el de Canadá con EEUU (por el Mar de Beaufort) o Dinamarca con Canadá (por la Isla de Hans). Con Rusia tienen problemas Dinamarca y Canadá por la Sierra de Lemonov en la plataforma continental. También hay que considerar las tensiones por la delimitación de las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) en las cercanías de Groenlandia, las Islas Feroe, Svalbard y Jan Mayen. 

  • Nuevas rutas marítimas: El deshielo está abriendo nuevas rutas marítimas,que pueden entrar en funcionamiento a medio plazo, como la Ruta Transpolar, que podría acortar de forma drástica el tiempo de viaje marítimo entre continentes (entre Tokio y Rotterdam, la diferencia estriba entre una duración de 25 días por 49). El control de estas rutas puede generar tensiones.

  • Explotación de recursos naturales: genera un aumento en la competencia por la explotación de estos recursos y por el control de las zonas de pesca. 

  • Intromisión de un nuevo actor, China: este país está dispuesto a expandir su presencia en la región a través de la inversión y la creación de nuevas rutas comerciales. Por ahora tiene un acuerdo al respecto con Rusia (energía y navegación) y está tratando de lograr otro con Dinamarca para realizar grandes inversiones en Groenlandia (curiosamente ha fracasado en la compra en esta isla de una base militar abandonada).

  • Militarización de la Región:  Países como Rusia y Canadá han reforzado su presencia militar con bases y patrullas, mientras que la OTAN ha aumentado sus ejercicios en la zona, incrementando el riesgo de escalada militar. 

  • ...

Estos factores geopolíticos de desestabilización de la zona se contrarrestan por otros de normalización como son: la pertenencia de todos los países Árticos occidentales a la OTAN (de aplastante superioridad militar convencional y económica sobre Rusia) y el hecho de que a los dos bandos les interesa mantener esta ruta marítima abierta. Así que podemos formular las hipótesis más probables de conflicto entre la OTAN y Rusia en esta zona:

  • La probabilidad de guerra convencional entre la OTAN y Rusia en esta zona es ínfima (siempre que la Alianza siga firmemente unida, por su gran superioridad militar).

  • No se descartan problemas fronterizos y de expansión territorial, de explotación de recursos naturales, de militarización de la Región, etc. que afecten a todos los países OTAN, o algunos, de la zona, con Rusia. En este caso, lo mas probable es que se busque un acuerdo directamente entre Rusia y EEUU o poniendo los contenciosos en manos de organizaciones de NNUU como la OMI (Organización Marítima Internacional), como ya está sucediendo. En estos casos no se descarta acciones híbridas por parte de Rusia para influir en su posición negociadora.

Tras el estudio que hemos llevado a cabo en estos últimos artículos sobre las intenciones de Rusia en su confrontación con la OTAN en las zonas calientes de la franja fronteriza entre los territorios de ambos y en sus extremos del Ártico y Oriente Medio podemos concluir que a corto plazo:

  • La probabilidad de un enfrentamiento directo entre la OTAN y Rusia es prácticamente nula.

  • Es previsible que la guerra de Ucrania acabe de forma favorable a los intereses de Rusia, ocupando todo el país o la parte Este (el Donbas hasta la Península de Crimea y el cabo de Sviotoslava en la desembocadura del Dnieper para lograr la continuidad territorial de Rusia hasta el mar Negro y el de Azov) y controlando el gobierno.

  • Rusia seguirá anexionándose o controlando políticamente los países de la franja fronteriza que no pertenecen a la OTAN (Moldavia) y cerrando el corredor de Suwalki para aislar las repúblicas bálticas integradas en la OTAN y la UE. Si la OTAN sigue unida y el pilar europeo de la misma se potencia militarmente para obtener superioridad sobre Rusia, estas tres repúblicas no serán tomadas por Rusia militarmente, aunque tratará de desestabilizarlas para hacerse con su control político.

  • En la Zona de Oriente Medio, tratará de anexionarse o controlar políticamente a las repúblicas caucásicas , atraerse a su órbita a Siria, aliarse con Irán y ocupar las zonas vacías de presencia de EEUU.

Con este artículo cierro la parte de la serie ¿estamos en guerra? en la que he aportado un sustrato de conocimientos geopolíticos básicos para entender el conflicto OTAN-Rusia. A continuación, seguiré la serie analizando situaciones reales que se vayan produciendo.

(Continuará la serie…)

22/10/2025


(12) Drones: matar pulgas a cañonazos

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog despiertaespana.es



Los agoreros de la inminencia de una guerra mundial no se privan de darnos un susto de muerte cada día. El último, con los comentarios alarmistas sobre la intrusión de drones rusos en el espacio aéreo de Polonia la semana pasada. Las reacciones no se han hecho esperar, el afectado Polonia, que tiene la guerra de Ucrania a sus puertas, ha puesto el grito en el cielo con lo que tilda de “salto cualitativo de la amenaza rusa”. El primer ministro polaco Tusk calificó el hecho como una “violación sin precedentes” y confirmó que había invocado el Artículo 4 de la OTAN (de consultas entre países ante un peligro cierto). Asimismo, solicitó la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU. El resto de países europeos con mayor o menor énfasis hablan de una imprudencia peligrosa, en cambio, el histrión Trup se aleja de su rebaño y le quita hierro al asunto considerándolo un “error ruso”. La verdad es que no quiere indisponerse con Putin desde sus conversaciones en Alaska. Ha pasado de un estado de hiperactividad en la consecución del acuerdo de paz a la inatención más absoluta (¿quizás un pacto secreto de reparto de las zonas de influencia globales entre ambas potencias?).

¿Hay, en realidad, motivos para alarmarse? repasemos la información disponible, con muchas lagunas de concreción, incluso en las declaraciones oficiales. Parece ser que en la noche (23:30 hora CEST) del martes 9 de Septiembre los polacos recibieron la noticia procedente de Bielorrusia que en un ataque ruso masivo de drones y misiles a Kiev, los sistemas de guerra electrónica ucranianos habían “achicharrado” los sistemas de guiados de algunos drones (19) que se dirigieron sin control ruso hacia la frontera con Polonia. En breve tiempo se puso en marcha lo previsto en el sistema de Alerta de Reacción Rápida de la OTAN constituyéndose un operativo que incluía cazas F-16 polacos, cazas F-35 neerlandeses, sistemas de defensa antiaérea Patriot alemanes y un avión de vigilancia AWACS italiano. La operación que vino a durar unas siete horas logró derribar cuatro drones (según la OTAN los que parecían ser más peligrosos), internándose los quince restantes en territorio polaco hasta que por falta de combustible se estrellaron en tierra. Tras el estudio de los restos se ha convenido que los drones son del tipo Gerbera (adaptación rusa del correspondiente Shahed iraní), de bajo coste, utilizado fundamentalmente como señuelo para saturar las defensas aéreas del enemigo y, en algunos casos, como “kamikaze, con posibilidad de llevar explosivos en la ojiva. Los que nos referimos eran exclusivamente señuelos.

A la vista de estos hechos se suscitan ciertas dudas. ¿Hubo intencionalidad de Rusia en la intrusión? Es muy difícil demostrarlo. Los rusos se defienden diciendo que el alcance de sus drones Gerbera no supera los 700 kms y, por lo tanto, no podrían haberlos disparado desde las zonas ucranianas que ocupa (a unos 1200 kms del punto de frontera polaca que cruzaron). Excusa de mal pagador, podrían perfectamente haberlos lanzado desde Bielorrusia su intimo amigo y subordinado que es frontera con Polonia. De todos modos, es muy poco probable que tan elevado numero de drones se escaparan del control del ejército ruso, tan entrenado en este tipo de lucha.

Caso de que fuera intencionada la intrusión, ¿con qué finalidad podría haberse hecho? Está claro que no trataron de atacar objetivos en Polonia sino introducir un elemento de confusión más en la ya confusa situación de la guerra de Ucrania y resaltar contradicciones de Occidente y de la OTAN. Desde mi punto de vista, este tipo de acciones podrían servir para:

AMEDRENTAR

A la sociedad occidental tan abstraída en su opulencia, hedonismo y pacifismo, que tiene mucho que perder, estando dispuesta a mantener su “paz de los cementerios” aunque ceda su libertad y dignidad y, no digamos su país, al primer autócrata imperialista que la amenace. Esto vale para sus gobiernos que están hechos a su imagen y semejanza. Lo que digo es bien sabido por la historia, incluso la mas reciente (la anexión de la Península de Crimea en 2014 por Rusia sin que la comunidad internacional levantara mucho la voz).

DIVIDIR

a la OTAN, el principal elemento de supervivencia de Occidente, enfrentando el pilar americano con el europeo y, a su vez, entre los propios países que componen este último. La existencia de un presidente como Trump, nacionalista desaforado e histrión populista, que ve en Europa más que un aliado un estorbo a sus planes egocéntricos y la contrapartida de una Unión Europea gobernada, en este periodo de decadencia, por los mismos que propiciaron esa debacle, no es la mejor receta para pararle los pies al “perturbador global” Putin (lo que se traducirá en una posición mas dominante de este en las negociaciones del final de la guerra de Ucrania u otros problemas futuros).

Cada acción, como la intrusión de drones, hace dudar de que EEUU que es quien manda en la OTAN esté dispuesto a aplicar el Artículo V de defensa colectiva de un país o países europeos que se vean atacados. La inestabilidad e incoherencia que está demostrando Trump en la gestión de la paz de Ucrania ante Putin (amenazas que se desvanecen, plazos que se incumplen...y ahora, inacción total) hace presagiar lo peor. Europa, por sí misma, está perdida en su irrelevancia, por su desunión y quiebra moral, lo que le lleva a tomar decisiones intrascendentes cuando no ocurrencias mirando más el juego político que las verdaderas necesidades de defensa, dilapidando recursos sin ninguna utilidad.



EVALUACIÓN

Del sistema de respuesta de la OTAN en los ámbitos políticos, estratégico, operacional y táctico, para ir tanteando hasta donde está dispuesta a “tragar” según eleva el nivel de amenazas y la efectividad de la respuesta en tiempo oportuno. Después de los hechos ocurridos en Polonia donde para abatir cuatro drones (muy elementales) de diecinueve se montó un operativo con bastantes cazas y misiles Patriot, todos ellos de países europeos de la OTAN. es decir, se mataron pulgas a cañonazos (¿saben ustedes lo que cuesta poner un F-35 en vuelo durante una hora?, nada menos que unos 20.000 dólares y si dispara un misil, el acabose). Se evidenció que a estas alturas no disponemos de un muro antidrones eficaz.

Por último, ¿busca Rusia la guerra con Occidente? Mi respuesta es, absolutamente, no, porque va a conseguir lo que quiere una vez gane la guerra de Ucrania:

  • Mediante un acuerdo de paz en sus condiciones: anexión del territorio conquistado en Ucrania más el que le interese, cambios políticos que garanticen el cese del gobierno actual y su sustitución por otro afín que controle, negativa absoluta de un cese el fuego previo sin que tenga bien amarrado el tratado final, negativa a garantías de seguridad para el futuro de la paz en el país que comprenda el despliegue terrestre de fuerzas militares o agencias civiles de países de la OTAN, negación de la entrada de Ucrania en la OTAN, ni UE, sin olvidar eliminar lo que los rusos denominan como las “raíces profundas” del problema (la expansión de la OTAN hacia el Este y a lo largo de la frontera con Rusia, pese a las constantes quejas de esta por poner en riesgo su seguridad).

  • Recuperando para Rusia el territorio de la antigua URSS (irredentismo ruso).

  • Pactar con EEUU (si no lo ha hecho ya en Alaska) el reparto entre ambas potencias de “zonas de influencia” a nivel global, lo que representaría que Rusia recuperaría prácticamente el territorio de la antigua URSS.

  • Si este pacto no se produjera, Rusia continuaría con su política de hechos consumados para recuperar las antiguas repúblicas ex-soviéticas que no pertenecen a la OTAN y a las que pertenecen (Estonia , Letonia y Lituania), las presionaría, incluso militarmente, para desestabilizarlas. Aquí puede haber un motivo de choque con la OTAN.

  • En este último caso, continuaría su política de cerco y división de Occidente para ir robándole zonas de influencia a EEUU, con el apoyo de China, en África, América del Sur, Oriente Medio, el Ártico y Asia-Pacífico.

16/09/2025


(13) El precio de la paz

Manuel Castro Zotano

General retirado

Blog: despiertaespana.es

Hay un nuevo motivo de confusión, en el ya confuso camino hacia la paz en Ucrania: la ruptura por enésima vez de las conversaciones entre Rusia y EEUU que lleva aparejada la suspensión de la reunión de Presidentes que se iba a celebrar próximamente en Budapest. Al parecer el detonante del problema hay que buscarlo en la última reunión del 17 de octubre que mantuvo Trump con Zelensky en la Casa Blanca (previa a la que se llevó a cabo posteriormente con el presidente de Ucrania y los líderes europeos de OTAN, UE, Gran Bretaña, Francia e Italia). Ha trascendido que el Sr. Trump en un rapto de furia espetó a Zelensky que si no cedía territorios para alcanzar la paz en Ucrania sería totalmente destruida por Rusia. Por otra parte, Trump que mantuvo varias conversaciones telefónicas con Putin, quedó muy frustrado con sus tácticas dilatorias. Como represalia anunció sanciones “terribles” contra Rusia (a las dos mayores petroleras rusas que operan en EEUU y prohibición a las empresas americanas de hacer negocios con ellas). Europa que se vuelve loca por ser alguien en este conflicto y no descarta esfuerzos para complicar el problema, va a establecer por su cuenta nuevas sanciones a Rusia e, incluso, se está pensando apoderarse de los activos rusos congelados para invertirlos en la guerra. Curiosamente, tanto China como India, apoyos de Putin, han suspendido las compras de crudo ruso ante las amenazas de Trump. Lo cierto es que se está caldeando el ambiente con amenazas nucleares entre los dos que se las pueden permitir como son EEUU y Rusia. Toda esta farfolla retórica dentro de poco cesará o bajará el tono y se volverá a la mesa de negociaciones. ¿cuáles serán probablemente las posturas de los distintos actores del conflicto: Rusia , Ucrania, EEUU/OTAN y la UE)?

En cuanto al alto el fuego previo a unas negociaciones de paz:

  • Tras la reunión de Trump con Putin en Alaska el 15 de Agosto manifestó que no era necesario (argumentaba que había detenido seis guerras sin necesidad de ningún alto el fuego). Menos de dos meses después (reunión con Zelensky y líderes europeos del 17 de Octubre en la Casa Blanca) considera fundamental que se produjera un alto el fuego en Ucrania en la actual línea del frente (habla de congelación de operaciones).

  • Esto es aceptado por Ucrania, la OTAN y la UE (estos últimos días también ha insistido en lo mismo el MED9 -grupo de países mediterráneos de la UE-).

  • Rusia, en cambio, no lo admite sin lograr previamente una “paz sostenible a largo plazo”, en el que se tenga en cuenta las “raíces profundas” del conflicto. Habla por boca de sus autoridades mas representativas de que sería necesario, en este caso concreto del alto el fuego, de la “desmilitarización” del bando ucraniano y la “desnazificación” del Estado. Esto conllevaría la disolución y el desmantelamiento de las FAS ucranianas y la caída del Gobierno actual de Ucrania y su sustitución por otro, democráticamente elegido ( traducido al cristiano, que fuera afín a Rusia).

Como puede verse las posturas de los dos contendientes en cuanto al alto el fuego son irreconciliables y, previsiblemente, ni las sanciones a Rusia le harán cambiar de parecer. Si Rusia no quiere ¿qué se puede hacer? Lo mas razonable es darle una salida airosa que salve la cara de Putin ante su pueblo y aliados, cosa por cierto nada fácil por el maximalismo en el que está instalado. La UE (el núcleo duro: la Comisión, Francia, Gran Bretaña e Italia) tiene una ocurrencia de la más disparatada: la “Coalición de los Dispuestos” (previamente hablaba de la “Coalición de los Voluntarios”), aunque semánticamente pueden parecer lo mismo son conceptos muy diferentes. Simplificando diremos que la de “Voluntarios” es algo así como las Brigadas Internacionales en la Guerra de España (grupos de individuos que se agrupaban en Unidades Militares para combatir en algún conflicto en apoyo a uno de sus bandos, sin representar a sus países de origen), mientras la de “Dispuestos”, se trata de una coalición de países que intervienen militarmente en otro país, bajo auspicios, generalmente, de NNUU (BiH, Kosovo, Libia) o sin ellos (Irak 1991). En este caso, se trataría de una misión de interposición (marítima, terrestre y aeroespacial) en territorio ucraniano contra la voluntad de uno de los contendientes, Rusia, que ha afirmado con rotundidad que cualquier elemento militar que ingrese en el territorio ucraniano se convierte inmediatamente en objetivo militar para ella. La intervención de esos países llevaría consigo que Rusia los considerara a cada uno individualmente como beligerantes, produciéndose una escalada en el conflicto que pusiera al continente europeo al bode de la guerra total.  Desde mi punto de vista, habría que explorar la primera solución y para ello sigamos viendo las diferentes posturas.



En cuanto a la cesión de territorios por el Gobierno de Ucrania para su anexión por Rusia:

  • Ucrania se muestra totalmente en contra y exige la retirada completa del ejército ruso de su territorio y la recuperación de sus fronteras anteriores a 2014.

  • Moscú reclama la anexión a Rusia de la totalidad del territorio ocupado por sus FAS actualmente, más el 15% del Donbás que le falta por conquistar, además de la Península de Crimea que se anexionó en 2014.

  • La UE, que ve en la agresión de Rusia a Ucrania un problema existencial para Europa, vive en el utopismo de que “no se puede permitir que un agresor se salga con la suya”, como dijo la Sra. Kallas, vicepresidenta de la Comisión Europea. Desconoce una certeza: que, en la circunstancias actuales, Ucrania perderá la guerra y el grado de bajas y destrucción que sufrirá será elevadísimo sin conseguir su objetivo principal de sobrevivir como país. Algún líder como Macrón, que es de los mas activos por razones de política domestica, ha matizado que, en todo caso, es a Zelensky como representante político del pueblo ucraniano, al que le corresponde decidir sobre entregas de territorio.



Sobre el trueque de territorios (Rusia se queda con la totalidad del Donbas y cede territorio en Gerson y Zaporiya):

  • EEUU (según el Washington Post) habría recibido la petición rusa de este trueque de territorio (cosa que ha negado Rusia). También lo ha negado Trump que comunicó a los periodistas con esa media lengua de la que hace gala: "No, nunca lo discutimos. Creemos que lo que deberían hacer es detenerse en las líneas donde están. Pueden negociar algo más adelante, pero ahora deberían detenerse en la línea de batalla: irse a casa, dejar de luchar y dejar de matar gente". De todos modos, algo debe de haber de cierto en este asunto por el incidente entre Trump y Zelenski del que ha trascendido que este último se opuso a tal ofrecimiento con gran disgusto de Trump.

Como puede verse las posturas entre Rusia y Ucrania son maximalistas e irreconciliables. Como Rusia no va a ceder en este punto porque representaría la muerte política de Putin (tras cerca de medio millón de bajas) y un precedente nefasto para sus aspiraciones irredentistas, habría, entonces, que obligar a Zelensky a hacerlo, contra la opinión del núcleo duro de la UE.

Garantías de seguridad para Ucrania despues del acuerdo de paz (si se llegara a un acuerdo de paz duradero):

  • Desde el principio de la guerra, la postura de Rusia es la de no permitir que en territorio ucraniano ingrese ningún contingente militar ni agencias civiles de países integrantes en la OTAN, aunque vengan, no con un mandato del Consejo de Seguridad que Rusia vetaría, sino de una mayoría de Estados miembros expresada en la Asamblea, Tampoco aceptará la entrada de Ucrania en la OTAN y, presumiblemente, en la UE.

  • Trump, que lo sabe, tiene una solución que es hacerse EEUU con la responsabilidad de la seguridad de Ucrania, mediante un acuerdo en el que se la proteja mediante una especie de artículo V como el de la OTAN (caso de peligro EEUU responderá para defender a Ucrania). Por descontado, no se admitirá la entrada de Ucrania en la OTAN.

  • La UE, sigue con su matraca de la “Coalición de los Dispuestos”.

Con estos mimbres es difícil hacer el cesto de la paz, pero no se puede ignorar que la política es el arte de lo posible. En este sentido, hay una serie de condicionantes que pueden hacer bajar el maximalismo ruso que no el ucraniano. Rusia, con las anteriores sanciones mas las últimas, está al borde del colapso económico (su economía de guerra está destrozando su economía civil). Militarmente, sabe, como predicen los expertos, que, si no cambian las circunstancias actuales, para conseguir dominar la totalidad del Dombás (el 15% que le queda) necesitaría varios años y con un nivel de bajas previsible de medio millón. En estas circunstancias, el anexionarse el Donbás, llegar a la costa por la orilla este del Dnieper, dando continuidad territorial entre Rusia con Crimea sería un éxito que podría vender domésticamente y en su zona de influencia. No creo que tampoco hiciera ascos a que EEUU se hiciera cargo de garantizar la seguridad de Ucrania en el futuro (fuera de la OTAN y , presumiblemente, también de la UE), porque siempre podría pactar con el en el futuro, en un reparto mundial de zonas de influencia, para relajar esa garantía. En cuanto a una desmilitarización parcial mutua de la dos zonas, no le vendría mal a Rusia que, en un futuro podría utilizar su frontera sur y Bielorrusia para un nuevo ataque. Tampoco serían de despreciar los beneficios de la paz que obtendría en Ucrania (recursos, rutas comerciales…). En cambio, el actual gobierno de Ucrania no aceptaría la perdida de territorios. Sería necesario un cambio de gobierno que si lo permitiera o caso contrario, Obligarle a aceptarlo sin trabas por parte de la UE.

(Continuará la serie...)

01/12/2025

(14) OTAN, de entrada, quizás

Manuel Castro Zotano

General retirado

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En el estudio geopolítico que hemos venido realizando sobre un posible enfrentamiento directo entre la OTAN y Rusia en suelo europeo hemos concluido que la probabilidad de que se desencadene es mínima. Ahora añado, mientras se den dos condiciones: una, sine qua non, que la OTAN permanezca unida y otra, necesaria, que el pilar europeo de la misma tenga una potencia militar equivalente a su capacidad económicao para ejercer una disuasión creíble sobre Rusia

 . También, dijimos que enfrentamientos indirectos como la guerra subsidiaria de Ucrania, eran probables sobre territorios que en su día pertenecieron a la URSS (Báltico, Moldavia, corredor de Suwalki, Repúblicas Caucásicas, etc).

La división de la OTAN y el debilitamiento del pilar europeo de la misma ha sido un un objetivo estratégico ruso desde su fundación (primero, con la URSS y después con la llegada de Putin al poder). Se ha llevado acabo mediante todo tipo de acciones de guerra cognitiva para debilitar la conciencia de defensa de los occidentales. Hay que reconocer que con verdadero éxito pues, por una parte, se ha instalado en la sociedad occidental un pacifismo “buenista” que repele todo lo que signifique defensa e implicación ciudadana en la misma y, por otra, se han reducido los presupuestos militares de los países europeos a cotas que difícilmente cubren la supervivencia de los reducidos ejércitos nacionales, cuanto más la potencia militar necesaria para afrontar las amenazas respectivas (algunos se han convertido en auténticas ONG,s). Por otra, la UE y Europa, en general, llevan “chupando” defensa de EEUU desde la creación de la Alianza (sigue siendo muy de lejos el mayor contribuyente con un 62% del gasto en Defensa de la OTAN, que ascendió en 2024 a un total anual de 1,3 billones de dólares) pese a los requerimientos sucesivos a Europa de rearme que, ahora con el Presidente Trump, se han convertido en imposición.

La OTAN siempre ha tenido mala prensa en Occidente. No hay que olvidar la rocambolesca entrada de España en la organización, primero y en la estructura militar después. La izquierda política europea, en general (excepto la de países de la zona de influencia de la antigua URSS, que ahora sienten su aliento en el cogote), que controla en gran manera los nuevos y antiguos medios de comunicación, está abriendo el debate sobre la necesidad de seguir o no manteniendo una Alianza que nos sale carísima, poniendo en peligro nuestro estado de bienestar y que solo beneficia al complejo militar industrial de EEUU. Esta cuestión ya se suscitó cuando la caída de la URSS en 1991: si la Alianza se había creado para defender su territorio de un ataque ruso, ¿por qué no se disolvió cuando cayó la Unión Soviética? La razón es bien sencilla: la OTAN se había convertido en un instrumento militar extraordinariamente potente y único en el mundo, donde se había resuelto el complejo problema de cómo conseguir una fuerza militar combinada con una operatividad máxima sobre la base de ejércitos de países distintos. Con un Tratado que consagra el principio de “defensa colectiva” donde el ataque a uno de los países miembros se considera una ataque a todos y, por tanto todos tienen la obligación de acudir en defensa del atacado. Que basa su potencia militar en la existencia de una cadena de mando combinado única en los niveles estratégico, operacional y táctico con sus correspondientes puestos de mando desplegados permanentemente. Una Organización donde los mandos unificados pueden organizarse por una base geográfica (un "área de responsabilidad") o por una base funcional (como operaciones especiales, ciberseguridad o transporte). Con un sistema de planeamiento periódico, basado en las amenazas potenciales que se traducen en la determinación de capacidades militares y se concretan en planes operacionales donde se incluyen las fuerzas de tierra, mar, aire y aeroespaciales de los diferentes países, desde tiempo de paz y que se adiestran y evalúan mediante ejercicios tácticos programados. Con unos procedimientos de combate muy probados. Con una Fuerza Conjunta de muy Alta Disponibilidad (VJTF) DE 5000 efectivos para la respuesta inmediata ante una agresión, dentro de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NFR) de 40000 efectivos que se puede desplegar con rapidez. Y, por si todo esto no fuera importante, cuenta con un miembro, hegemónico, naturalmente, EEUU, que proporciona a los países miembros la mejor cobertura nuclear y convencional.

Lo cierto es que hubiera sido estúpido desmantelar todo el sistema cuando otras amenazas “multidireccionales” (con origen y apoyo en el exterior del Territorio OTAN europeo) asomaban por el horizonte (proliferación nuclear, química y biológica , terrorismo internacional, piratería, descontrol nuclear que propicio la caída de la URSS, etc.). Todo esto se recogía en el Concepto Estratégico de la Alianza de 1991 donde ya se preveían acciones militares para defender a Europa fuera del Área OTAN. En este sentido se llevaron a cabo una serie de intervenciones militares de distinta intensidad a partir de 1991 en Kósovo (Ops. de defensa marítima y aérea y humanitaria); 1992 en BiH ( Ops. de defensa marítima y aérea) y en el periodo 1995/2004 (ops. de Imposición y de Mantenimiento e la Paz); 1999 en Kosovo (campaña aérea); 2003/2021 en Afganistán (estabilización y seguridad); 2008 en Golfo de Aden (antipiratería); 2011 en Libia (zona de exclusión aérea y ataque a tierra)...Todas estas misiones contaban con el respaldo de NNUU, excepto la de Kósovo.

Como ya hemos expresado en artículos anteriores con algún detalle, desde la llegada de Putin al poder (año 2000) y, tras haber convertido a la Federación Rusa en una gran potencia global, se ha redefinido la política exterior rusa hacia la confrontación con Occidente. Hoy más que nunca, se siente la necesidad de un instrumento militar tan eficiente como la OTAN para disuadirlo. Pero, siempre hay un pero, puede argüirse que es una alianza entre desiguales con un país, hegemónico, EEUU, que domina económicamente y militarmente al resto de países europeos a los que puede imponerles condiciones para su permanencia (p.e. fijando el gasto militar de los países en el 5% o el último convenio draconiano firmado por la UE sobre aranceles, inversiones mil millonarias en EEUU , compras de crudo, adquisición de armamento, etc) o, incluso, puede requerirles para intervenciones militares que tengan que ver exclusivamente con intereses del país hegemónico so capa del interés general para la defensa europea.

Ante esta solución, la pregunta que puede hacerse el ciudadano europeo podría ser: ¿tiene capacidad la UE defenderse de Rusia por su cuenta?

(Lo veremos en el próximo artículo….)

10/11/2025


(15) OTAN, de salida NO (1ª parte)

Manuel Castro Zotano

General retirado

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Desde la irrupción por segunda vez en el panorama político mundial del Presidente Trump se ha producido una conmoción sin precedentes, tanto en los amigos como en los enemigos. A los amigos, los países de la UE, les ha obligado mediante un tratado comercial draconiano a aceptar aranceles, invertir cantidades mil millonarias en compras e inversiones en EEUU y ha exigido a los países que se integran el pilar europeo de la la OTAN que se rearmen (¡claro comprando los sistemas de armas mas caros a ellos!), aumentando el gasto militar drásticamente, en breve tiempo, para hacer frente de forma autónoma a la defensa de su territorio. Muchos analistas piensan que quizás ya no le interesa a EEUU perder tantas energías en la defensa de Europa (aquí tiene desplegados 100.000 efectivos en 275 bases militares de la cuales seis albergan armas nucleares) para centrarse en otros escenarios como Asia-Pacífico o el Ártico hacia donde ha gravitado su centro económico en competencia con Rusia, China y otras potencias emergentes. Así que no sin razón, se ha vuelto a poner encima de la mesa el debate sobre el futuro incierto de la OTAN y la capacidad de autodefensa de la UE para sustituirla.

Con esta actuación del Presidente se han reforzado, de alguna manera, los argumentos de los enemigos interiores de la Alianza, entre ellos los radicales de izquierda (socialistas, comunistas, pacifistas, ecologistas, etc) que la consideran como un obstáculo para la paz, promotora del militarismo y opuesta al desarme (callan como muertos cuando el rearme es de los suyos). Curiosamente, en el otro extremo del arco político, grupos nacionalistas pretenden desnaturalizarla por considerar que EEUU, el verdadero jefe de la Alianza, menoscaba la soberanía nacional de sus miembros y la utiliza en su propio beneficio. Son partidarios de una Alianza entre iguales, como también lo desean para la UE (“Europa de la Naciones” en vez de “Nación Europea”).

En estas circunstancias, el ciudadano consciente se cuestiona si la OTAN forma, en realidad, parte del problema de inseguridad que se vive en Europa y si el rearme, tan caro, solo beneficia a los EEUU y su Complejo Militar Industrial y nos empobrece como ciudadanos. Puede inclinarse a pensar, incluso, en una defensa exclusivamente europea, sin mas veleidades globales (cada misión de la OTAN fuera de zona europea ha terminado en un absoluto fracaso- Irak, Afganistán, Libia, etc-). En tal estado de la cuestión voy a analizar someramente un escenario, a mi juicio poco probable, de que se disolviera la OTAN, se replegaran las tropas de EEUU de Europa (quizás permaneciendo en tierra de sus primos los británicos) y la UE (que es la única organización supranacional europea con cierta capacidad) se responsabilizara de la defensa de Europa de forma autónoma.

Si la UE, en breve tiempo, tuviera que hacerse cargo de la defensa europea se le presentarían numerosas dificultades. Entre ellas:

Disminusión drástica e irreversible de la capacidad de disuasión

La inviolabilidad de las fronteras europeas durante los años de existencia de la OTAN se ha debido, fundamentalmente, a la capacidad de disuasión nuclear de EEUU (primera potencia mundial junto con Rusia) incrementada por la sensiblemente menor de Gran Bretaña, (inseparable por la dependencia tecnológica de la americana) y de la modesta, pero autónoma, de Francia. Si, por cualquier razón, se produce la defección de EEUU (la de Gran Bretaña ya se ha producido con el BREXIT) la vulnerabilidad de la UE ante Rusia aumentaría exponencialmente ya que solo dispondrían del corto paraguas nuclear de Francia, si es que lo comparte y en qué condiciones (mantiene unas 290 ojivas nucleares sobre las 5500 de Rusia). Tildo de corto al paraguas francés porque tanto en la teoría de la disuasión como en las negociaciones de desarme es fundamental el número de ojivas.



Divisiones políticas en el seno de la UE

No hay que olvidar que en la UE se integran países con una historia antigua y reciente muy diferente, en muchos casos de confrontación. Los hay que hace unos treinta y pico años, o bien pertenecieron a la URSS o fueron satélites de la misma y saben como las gasta Rusia (muchos de ellos pudieron integrarse en la OTAN y los pocos que no lo lograron pretenden entrar). Otro grupo de países, el de los no alineados ( Austria. Chipre, Croacia, Irlanda y Malta) no forman parte de la OTAN. Algunos nórdicos, como Finlandia y Suecia, muy pacifistas ellos, que a la vista de lo de Ucrania han corrido a ampararse bajo el paraguas de la OTAN. Unos pocos (Francia, Alemania, quizás, Italia) más ricos y poderosos militarmente que mangonean a la UE, en su propio beneficio y algunos, como nosotros, que vivimos demasiado bien y demasiado lejos de Rusia para sentirnos paranoicos con el tema de la defensa (El Secretario General de la OTAN le ha recordado a nuestro pacifista Presidente que un misil balístico disparado desde Rusia llega a España diez minutos después de pasar sobre Kiev). Con este batiburrillo de países tan distintos y con tan diferentes intereses (cada uno tiene su propia política de defensa y seguridad con su genuina percepción de las amenazas, de los objetivos y las estrategias nacionales) es muy difícil conseguir el consenso de todos a la hora de ceder una parte importante de su soberanía a un ente tan dividido como la UE (lo estamos viendo día a día en asuntos de menor importancia).

(Continuará el artículo…)

25/11!2025


(15) OTAN, de salida NO (2ª parte)

Manuel Castro Zotano

General retirado

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Continuando con las dificultades que encontraría la UE para defender a Europa en solitario, añado las siguientes:



Dificultades institucionales y administrativas 

La UE se rige por el Tratado de Maastricht (1992), reformado por el de Lisboa (2007) y el Tratado de Funcionamiento de la UE, de la misma fecha. En ellos se constatan problemas institucionales y administrativos que afectan sustancialmente a la toma de decisiones y la puesta en práctica de políticas en materias económicas y sociales, cuanto más en materia de Defensa. Si el Tratado de la OTAN consagra la “defensa colectiva” (cuando un país miembro es atacado todos los demás tienen la obligación de defenderlo militarmente), en los de la UE se habla de “defensa mutua” ( Art. 42.7 TUE) donde se prescribe que si un Estado miembro es objeto de una agresión armada en su territorio, los demás tienen la obligación de prestarle “ayuda y asistencia” por todos los medios a su alcance (recursos militares, inteligencia, logística, etc.). Tampoco otorga mandato para operaciones militares de alta intensidad sino que solo puede desplegar fuerzas para prevenir conflictos, misiones de rescate, o estabilizar zonas tras conflictos (se recoge en la Política Común de Seguridad y Defensa de la UE). Respecto a la toma de decisiones, la PCSD se rige en gran medida por la unanimidad, lo que significa que la aplicación de la cláusula depende de la voluntad política de los gobiernos nacionales, de forma que los países miembros definen bilateralmente la ayuda que pueden ofrecer. Como puede observarse no es el mejor sistema para la intervención en tiempo oportuno como requiere una intervención militar. De todos modos, El artículo 329 del TFUE regula las cooperaciones reforzadas, que permiten a un grupo de Estados miembros avanzar en una política en la que no todos los Estados participan.  En materia de seguridad y defensa (¿La Coalición de los dispuestos?).

Capacidad operativa insuficiente e ineficiente

Los ejércitos de los países miembros de la UE constituyen un puzle heterogéneo con organización, personal, medios doctrinas y procedimientos dispares muy difíciles no solo de integrar en una defensa común, sino solamente de hacerlos cooperar.

Una asunción por parte de la UE del mando, control y ejecución de operaciones militares le llevaría a constituir una estructura orgánica y funcional que hoy no tiene (incluso si van los americanos de los distintos puestos de mando de la OTAN en Europa, solo dejarían paredes y muebles porque lo sustancial que son los sistemas de mando y control se los llevarían). En la actualidad la UE dispone de un Estado Mayor para dirigir las operaciones de baja intensidad o de Petersberg y algunos países (Francia, Alemania,Grecia, Italia y España) ofrecen Cuarteles Generales de Operaciones Nacionales (OHQ) para apoyarlas. Construir desde cero una estructura de guerra llevaría años y no sería fácil hacerlo de forma permanente por la falta de consenso entre los miembros de la UE.

En cuanto a los efectivos, se constata que sumando el personal militar y civil, hoy en activo, al servicio de los ejércitos nacionales es inferior a los que mantiene Rusia (se calculan hay un déficit de unos 300.000 efectivos y unas 50 Brigadas). También en la generación de fuerzas una vez empezada la guerra es muy inferior la de la UE, primero, porque Rusia tiene una economía y una sociedad preparada para la guerra. En cambio, es poco realista la existencia en Europa de una Reserva estratégica de personal entrenado en la cantidad necesaria para alimentar los combates.

Los medios son arcaicos y en muchos casos no interoperables con lo que dificultan enormemente una logística única. Podrán preguntarse ¿cómo es posible que esos mismos ejércitos tan dispares pueden operar perfectamente dentro de la OTAN? Porque EEUU es el eje vertebrador de todas las organizaciones operativas y proporciona unos apoyos básicos para la operatividad de las Unidades combinadas. Si la UE se hace cargo del mando tendría que garantizarse esas, capacidades militares tecnológicamente avanzadas que la UE tiene identificadas en nueve áreas críticas: defensa aérea y antimisiles, artillería, misiles y munición, movilidad militar, ciberdefensa e inteligencia artificial, drones y contramedidas, combate terrestre, capacidades marítimas y habilitadores estratégicos.

Todo lo anterior lleva a la necesidad de montar una economía de escala y una industria de defensa cooperativa ahora muy por debajo de las necesidades y cuya implementación tardaría mas de diez años (como el papel lo aguanta todo, la Comisión de la UE y el Alto Representante para Asuntos Exteriores han presentado un documento (“Preservar la paz - Preparación en materia de defensa 2030") que como su propio nombre indica fija el plazo en cinco años para estar en condiciones de defendernos autónomamente. Hay que tener en cuenta que este y otros documentos anteriores de la UE en materia de defensa está realizados por economistas y militares burócratas que se inspiran en criterios economicistas, es decir, que tienen el punto de mira en el “cuerpo” de la defensa pero ¿cuanto tiempo se necesitaría para recuperar su “alma”?, ¿cuanto tiempo llevaría sustituir el relato progre y buenista de la “cultura de defensa” por el de “compromiso con la defensa? O ¿cuanto tiempo se necesitaría para que , como resultado de ese compromiso, consigamos que la gran mayoría de los ciudadanos en edad militar se conviertan en reservistas voluntarios con preparación militar?

Por último, en cuanto a doctrina militar y procedimientos, diremos que la primera está en íntima relación con el Concepto Estratégico y la UE carece de él (cada país tiene el suyo), tendría que consensuar uno con sus miembros, tarea asaz difícil como expusimos más arriba, en el que se consagrara la defensa colectiva, la gestión de crisis y la defensa cooperativa. En cuanto a los procedimientos ya hay terreno recorrido pues todos los países que se integran en la OTAN los ejercitan muy a menudo.

En resumen, preservemos la OTAN porque la UE no está en condiciones en no menos de una década de defender a Europa del enemigo ruso y otros que nos acechan o acecharán. Reforcémosnos de forma científica y cuando Europa tenga peso el militar que le corresponde exija su lugar al sol en el conjunto de la Alianza y, si necesario fuera, poder defenderse de forma autónoma.

24/11/2025




¿Estamos en guerra? (16): si vis pacem para bellum

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog: despiertaespana.es



En el último sondeo telefónico del CIS sobre las preocupaciones de los españoles (Noviembre del año actual) se han disparado todas las alarmas, sobre todo entre los fácilmente impresionables. Al parecer, la lista de preocupaciones del español de a pié la encabeza en primer lugar la guerra o los conflictos (lo siento pero no son los políticos) por delante de la salud física y mental, de la familia o de la delincuencia, entre otras. En cuanto a la probabilidad de que España se vea envuelta en una guerra o conflicto, un 66,2% lo consideran factible y de ellos, el 57% apuntan a Rusia como el principal adversario, el 42,2% a Marruecos y el 30% a EEUU (que Dios les conserven la vista o lo mismo la tienen demasiado larga y con la deriva del actual Gobierno terminamos como Venezuela).

¿Tiene justificación esa preocupación o es una percepción basada en el alarmismo de los medios de comunicación, especialmente los videoblogs de geopolítica, que quieren enganchar a la audiencia con noticias y valoraciones cuanto más “conspiranoicas” mejor? Comprendo que para el lector sensato es difícil obtener una información fiable en que fundamentar sus opiniones. Pero si además de sensato tiene tiempo y ganas le recomiendo que lea y reflexione sobre mi serie de artículos “¿Estamos en guerra” que publico en este blog. Si tiene prisa o cierta aversión por la palabra escrita puede leer este artículo hasta el final donde de forma muy resumida expongo algunas de mis conclusiones sobre el asunto.

En primer lugar, una precisión conceptual, basándome en la guerra de Ucrania como posible detonante de un conflicto mucho mayor: se la considera en distintos ambientes geopolíticos como una guerra de tipo “proxi” o “por delegación”. De forma sintética podemos afirmar que “es un tipo de guerra que se produce cuando dos o más potencias utilizan a terceros como sustitutos, en vez de enfrentarse directamente en las hostilidades” (Osmańczyk). Según esta definición Rusia estima que los países de la OTAN o de la UE que están proporcionando de forma masiva armamento y otro apoyo militar a Ucrania (inteligencia e, incluso con algunos profesionales que instruyen a militares ucranianos sobre el terreno en el uso de determinados equipos) están en guerra proxi con ella. Podría, además, atribuirse el derecho inmanente de legítima defensa y responder militarmente contra esos países (entre ellos, España). Según el derecho internacional humanitario, los países que utilizan a otro para que combata en su nombre se hacen responsables de las atrocidades que cometiera ese otro en el campo de batalla (hay controversias en este ultimo aspecto entre juristas internacionales). Desde mi punto de vista, los países de la OTAN o la UE no se pueden considerar en guerra proxi porque no tienen “control estricto” sobre las operaciones que llevan a cabo las FAS ucranianas en su enfrentamiento con Rusia (tampoco lo están los países que apoyan a Putin con armamento como Irán, China y Corea del Norte -este último también proporciona fuerzas militares sobre el terreno y eso sí lo convierte en beligerante-). En cuanto al derecho inmanente de legítima defensa no es aplicable por Rusia porque según la ONU (Artículo 51 de su Carta) solo se puede aplicar al que utiliza ese armamento contra Rusia que son las FAS ucranianas y nunca preventivamente.

Según lo que antecede, desde un punto de vista jurídico los países, como España, que pertenece a la OTAN y la UE, no estamos en guerra con Rusia, aunque esta última potencia tiene mucho interés en resaltar públicamente por sus dirigentes (y sus corifeos occidentales) que esas dos organizaciones están en guerra con ella (el expresidente Biden, tenía gran interés en demostrar que no era una guerra por delegación, sino asistencia militar a un país amigo en guerra, pero ahora con Trump, que quiere culpar a la anterior Administración demócrata del desencadenamiento de la guerra, la opinión ha cambiado). ¿Por qué ese interés de Rusia en definir el conflicto como proxi?, al comienzo de la invasión , para poner de manifiesto su derecho de legítima defensa al atacar Ucrania por la gran vulnerabilidad que le había creado la OTAN al expansionarse en dirección este hasta la frontera rusa pese a sus sucesivos reclamos, la probable admisión de Ucrania en la Alianza, los incumplimientos occidentales de los Acuerdos de Minsk, etc. Subsidiariamente, lo hacía, también, para curarse en salud delante de los países de su zona de influencia por si la guerra no le fuera bien. Ahora, que prácticamente ha vencido a Ucrania, lo hace para subrayar que a quién ha derrotado realmente ha sido a la OTAN y la UE (obsérvese que nunca se refiere a EEUU porque Trump es amiguete). Con todo lo dicho hasta ahora, yo no me fiaría mucho de que no estuviéramos en guerra pues ya sabemos el respeto que le tienen los unos y los otros del derecho internacional público o derecho de gentes como se ha llamado toda la vida y cualquier otro derecho que se cruce en su camino.

La auténticas razones para saber si debemos preocuparnos por si estamos en guerra o lo estaremos pronto son geopolíticas y militares. Citaré algunas:

  • Independientemente de la razón jurídica, estén tranquilos que no puede atacarnos Rusia porque contamos con la disuasión que proporciona la OTAN (es decir, contamos por el Artículo V del Tratado con la garantía de defensa colectiva de todos sus miembros, especialmente con el de la primera potencia militar convencional y nuclear del mundo, los EEUU, que es quien dirige la Alianza). Razón básica para que hasta que tenga una defensa autónoma la UE (no antes de una década con suerte) hay que cuidar que la Alianza no se divida y, menos, se disuelva.

  • No estaremos en guerra con Rusia pese al revuelo causado por las últimas declaraciones del Almirante italiano Dragone presidente del Comité Militar de la OTAN sobre que se está contemplando que un "ataque preventivo" de la Alianza contra Rusia "podría considerarse una acción defensiva" (se refiere a las continuas violaciones de drones y cazas rusos de la frontera de la OTAN). La contestación virulenta de Putin no se ha hecho esperar agitando el trampantojo de la guerra nuclear. El que un dirigente político haga declaraciones irresponsables forma parte del paisaje habitual, pero que un militar alto mando de la OTAN las diga es peligroso, sobre todo cuando sabe la repercusión que puede tener para la disuasión por MAD (Destrucción Mutua Asegurada) que ha garantizado la no utilización de armas nucleares por ninguno de sus poseedores desde que se dispone de ellas. Si la OTAN está tan preocupada por estas violaciones rusas que lo comunique oficialmente al agresor y, si no cesa, derríbense todos los drones rusos que se acerquen a nuestras frontera y con los cazas tripulados, se aplique las normas OTAN de interceptacion de aeronaves no amigas.

  • No estamos ni estaremos en guerra con Rusia porque no se lo puede permitir por la arrolladora superioridad militar convencional de la OTAN (siempre que no la abandone EEUU), acrecentada en estos momentos por su desgaste en la guerra de Ucrania. Además sus intereses estratégicos, que lo está reflejando en sus conversaciones de paz, tienen que ver con lo que Putin llama las “raíces profundas” del conflicto ucraniano (alejar a la OTAN de sus fronteras y crear una zona colchón que le garantice su seguridad). En realidad, su política exterior es irredentista Desde Primakov en 1996 hasta Putin, desea recuperar los países que pertenecieron a la antigua URSS y su zona de influencia. Respecto a Ucrania. que formaba parte de la misma y, anteriormente, de la Rusia de los zares, en una primera fase, trata de completar la toma del Donbás para darse continuidad territorial hasta Crimea, que se reconozca oficialmente (por lo menos por EEUU y la UE) este territorio como ruso, que se desmilitarice el resto de Ucrania y cese del  actual gobierno convocando elecciones libres(?). Dado que Ucrania está a punto de colapsar (el recurso humano se ha vuelto crítico) cuanto más tarde en firmar la paz, más probable es que Rusia se haga con mas territorio, especialmente en la zona de Odesa, que enlazaría el Donbás con Trasnitria, dejando a Ucrania sin salida al mar Negro. En un horizonte más lejano, puede que se anexione la totalidad de Ucrania. En cuanto los países bálticos que pertenecen a la OTAN y la UE es donde el conflicto -seguramente no armado sino híbrido- es más probable a corto o medio plazo.

  • No estaremos en guerra aunque se empeñe la UE que, en su irrelevancia, no sabe en qué charco meterse para complicar las cosas en su afán por  hacerse oír, alentando a Ucrania a que no acepte la cesión de territorios ocupados y por ocupar que exige Rusia. Lo que va a conseguir es que probablemente termine Ucrania desapareciendo como país en una vorágine de sangre (tiene unas bajas estimadas de 30.000 efectivos al mes).

Así que amigos, tengan en cuenta que si no varían extraordinariamente las circunstancias y no son probables (aunque algunos indocumentados situados en puestos directivos puedan complicar las cosas), España, como perteneciente a la OTAN no entrará en guerra con Rusia a corto, medio y largo plazo, siempre y cuando no se disuelva la Alianza Atlántica y su pilar europeo tenga la capacidad necesaria para su autodefensa convencional (la nuclear, con Francia, no es suficiente). Viene a cuento el viejo apotegma “si vis pacem para bellum”.

04/12/2025


¿Estamos en guerra? (17): ponerle el cascabel al gato

Manuel Castro Zotano

General retirado

blog: despiertaespana.es



Cuenta el actor Mariano Aguirre una anécdota sobre el genial torero Rafael el Gallo, famoso por sus “espantás”, que, tras una tarde aciaga de las suyas, le preguntaron con sorna qué tal le había ido. Contestó: “Na, división de opiniones…” “Pero cómo división de opiniones, maestro, si la Guardia Civil le ha salvado de que el público entero le matara…” El Gallo no se encalabrina: “pueh eso, división de opiniones: unos se cagaron en mi padre y otros, en mi madre.” Algo parecido a esto me ha pasado con mi último artículo de la serie “¿estamos en guerra?” porque he recibido multitud de mensajes afeándome que me pusiera de parte del agresor, Rusia, en la guerra de Ucrania. Nada más lejos de mi intención, me limito a constatar lo que la historia de la humanidad tercamente nos muestra: el que gana las guerras es el que reescribe la historia y el que hace y deshace lo que quiere con el enemigo vencido. Sin remontarme a los fenicios, al finalizar la Primera Guerra Mundial los tratados de paz (mas que de paz, de rendición incondicional) que se firmaron despedazaron a los vencidos, el de Versalles a Alemania y los de Sévres, Saint-Germain-en-Laye, Trianón, al Imperio Otomano, a Austria y a Hungría. No digamos en la Segunda Guerra Mundial en la que se consagró la división del mundo entre los dos principales vencedores.

Desde un punto de vista ético parece incuestionable que nunca se puede favorecer al agresor: “la fuerza de la razón antes que la razón de la fuerza”. Otra cosa es qué medios tenemos para lograrlo. En la guerra de Ucrania está meridianamente claro que el agresor es Rusia, aunque tenga contenciosos con Occidente que no justifican su invasión desde el punto de vista del derecho internacional (como, por ejemplo, la vulnerabilidad crítica que representa la expansión de la OTAN hasta su frontera, que es lo mismo que hizo la URSS, tras ganar la IIGM, empujando sus fronteras hacia el Oeste) Diga lo que diga no hay “ius ad bellum”. También está claro, como lo estuvo desde el comienzo de la guerra, que la disimetría entre el potencial de ambos contendientes eran tan acusada que, pese al apoyo de Occidente, la guerra terminará ganándola Rusia. Al día de hoy, ya ha conseguido su más importante objetivo estratégico: dar continuidad territorial a Rusia con Crimea (la cual ya tenía desde Catalina la Grande en 1783). Logrado esto, persigue ahora ampliar la zona conquistada a todo el Donbás en una guerra de desgaste (avanza actualmente a una media de aproximadamente de un kilómetro al día). Ucrania resiste denodadamente pero su numerosa bajas (unas 30.000 al mes) y su cada vez más difícil reposición de personal la aboca mas pronto que tarde a un colapso en las operaciones. Rusia, por boca de sus más altas autoridades, dice claramente que no cederá en ningún caso los territorios conquistados con mucho esfuerzo (cerca de un millón de bajas), entonces cómo se compadece esto con las exigencias de Ucrania, alentada por la UE, de no ceder ninguna parte del país.

¿Qué medidas ha tomado, hasta ahora, Occidente (los Estados Unidos, la Unión Europea, fundamentalmente, el Reino Unido, Canadá y algún que otro país más) para parar la guerra y obligar al agresor a retirarse a sus fronteras originales?:

  1. El apoyo en los ámbitos político, financiero, económico, humanitario, militar y diplomático a Ucrania en lo que va de guerra se puede evaluar en unos 67.700 millones de euros al año, de los cuales la UE aportó unos 33.000 M (48%), EEUU 27.000 M (40%), Gran Bretaña 7.200 M (11%) y Canadá 460 M (0,7%). Hay otros apoyos difícilmente cuantificables económicamente como el entrenamiento de soldados ucranianos fuera de la zona de operaciones (algunos incluso dentro para equipos especiales) o la provisión de inteligencia. Este apoyo que es bastante gravoso para los países de la UE no se puede sostener mucho en el tiempo sin que haya disensiones entre los países miembros por su repercusión negativa sobre el nivel de vida de los ciudadanos. Además, se puede complicar si EEUU retira su apoyo para forzar su modelo de paz.

  2. Guerra económica: sanciones a Rusia en sectores vitales para la economía de guerra como las finanzas, energía, tecnología, comercio, transporte y defensa. También congelación de activos del Banco Central ruso en bancos occidentales que está tratando de utilizar la UE para apoyar a Ucrania (210.000 millones de euros). Incautación de bienes privados rusos en occidente (24.900 millones de euros). Desconexión del sistema bancario SWIFT. Prohibición de movimientos de personas, organismos o empresas rusas implicadas en el tema de la guerra, etc. Respecto a este tipo de sanciones, los especialistas no se ponen de acuerdo pues una mayoría considera que no consiguen modificar el comportamiento de los agresores y, en general, las autocracias se evaden de ellas mejor que las democracias. Prueba evidente es que Rusia se está recuperando rápidamente por la diversificación de sus exportaciones dirigiéndolas hacia el oeste (China, India, Truquía), la centralización de su sistema financiero y su apropiada política fiscal. Otra cosa distinta es lo mal que le ha sentado a Europa su propia medicina: aumento de la inflación, crisis energética, readaptación de las cadenas de suministro, fuga de capitales y tecnología y aumento de costos para empresas.

Como puede observarse con los recursos antedichos puestos en juego no se ha logrado ni siquiera el objetivo de un modesto alto el fuego temporal. Entonces, ¿Con qué medios puede contar Occidente para imponer su voluntad a Rusia, si los anteriores se muestran insuficientes?

(Continuará...)

12/12/2025

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